Una de las preguntas que la crisis económica ha traído es la siguiente: ¿qué pasa con mi préstamo hipotecario si quiebra el banco?
A diferencia de lo que pasa con nuestros ahorros, que según el importe y producto financiero en el que están se puede perder dinero si la entidad financiera presenta un concurso de acreedores, con las deudas de préstamos hipotecarios o personales no pasa lo mismo. Si quiebra el banco, no desaparecen las deudas que sus clientes tienen con él (préstamos hipotecarios, créditos y demás).
Nuestra hipoteca y la del resto de clientes pasa a formar parte de los activos en la masa concursal del banco. Si no se pudiera reflotar la entidad financiera en concurso ni venderse a otro banco, el juez podría decretar la liquidación del banco. Ello conllevaría la venta de sus activos (entre los que se encuentra nuestra hipoteca) para pagar sus pasivos (deudas con el mercado mayorista, obligacionistas, etc).
Seguramente algún banco compraría en paquetes los préstamos hipotecarios y lo que pasaría sería que, en lugar de tener una hipoteca cuyo acreedor es el banco liquidado, la tendríamos con el banco que ha comprado la deuda.
Por tanto, desgraciadamente, la quiebra de nuestro banco no nos libera de la hipoteca.


