Según sale en la portada del Diario de Mallorca la Policía Nacional de Palma ha detenido a unas cincuenta personas por una presunta estafa inmobiliaria.

Estafa que consistía en usar a personas insolventes como testaferros para firmar préstamos hipotecarios (con documentación falsa que les hacía parecer, sobre papeles, como gente solvente); compraban inmuebles y financiaban el 100% más los gastos más un remanente adicional (supuestamente para reformas).

Se llevaban ese dinero adicional y alquilaban los pisos, llevándose también el dinero de los alquileres. Pagaban algunos meses para no despertar tantas sospechas y después dejaban de pagar. El banco tenía que ejecutar la hipoteca y quedarse con inmuebles cuyo precio de mercado actualmente está muy por debajo de esas tasaciones.

Lo que destaca de este tipo de estafas es lo chapucero de su forma de obrar. Se han aprovechado de la falta de diligencia de determinados empleados de banca, que no hacen el debido filtro tanto de los intermediarios financieros como de la documentación que se les presenta. En teoría deberían exigir documentación original, hacer las pertinentes consultas sobre las empresas que constan en los contratos de empleo (llamadas, datos públicos) y demás mecanismos de análisis de riesgos.

El responsable final de conceder una hipoteca es la propia entidad, y en los “buenos tiempos” algunos empleados de algunos bancos no tomaron las medidas de filtro exigibles.

El sector de la intermediación financiera e inmobiliaria se debe alegrar de que se limpie el sector de gente que utiliza prácticas fraudulentas en la tramitación de expedientes y que no ha hecho más que crear una imagen distorsionada de nuestro negocio.

(Visited 4 times, 1 visits today)
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *