Tiempos aciagos vivimos los ciudadanos españoles que cumplimos escrupulosamente con el fisco, que cada día que pasa aumenta su voracidad por nuestra cada vez más menguada renta disponible.
Anuncia el Gobierno del recorte a las clases bajas y medias (que no a las grandes fortunas o al propio sistema político más que duplicado) que ahora le toca el turno a la tributación del ahorro en el IRPF, que pagan las personas físicas residentes en España (de empresas no hablamos, que pagan el Impuesto de Sociedades).
Veamos primero el efecto en la venta de inmuebles, por su enorme trascendencia en términos de pago de impuesto por operación:
En el año 2006 si se vendía un inmueble por 200.000 euros que había costado 150.000, la plusvalía ascendía a 50.000 euros y sobre este importe se aplicaba un gravamen fijo del 15%. Lo que suponía pagar en el IRPF por este concepto 7.500 euros.
En el año 2013, si se cumple lo anunciado por el Gobierno, el ahorro tributaría al tipo marginal del contribuyente si lo vende con menos de un año de generación, que varía del 24,75% al 52% (56% en Catalunya). Lo cual significaría pagar entre 12.375 a 26.000 euros. Es decir, que una persona que vendiera un inmueble en el año 2006 pagaría hasta 18.500 euros menos que en el 2013, impresionante y lamentable.
Si las rentas del ahorro superan el año de generación, se supone seguiría vigente el gravamen actual, que es:
Menos de 6000 euros al 21%.
Entre 6.000 y 24.000 euros, el 25%.
Más de 24.000 euros, el 27%.
Para el ejemplo del inmueble, suponiendo que se ha vendido más de un año después de su compra, en impuestos del 2013 se pagaría:
6.000 x 21% = 1.260 euros.
24.000 x 25% = 6.000 euros.
20.000 x 27% = 5.400 euros.
En total, 12.660 euros, 5.160 euros más de impuestos que la misma operación en el año 2006, que para más inri eran años de bonanza económica. Un absurdo cuyos fines únicos son recaudar más.
En teoría los intereses de cuentas y depósitos, además de los dividendos, no cambiarían de tributación, como única excepción.

Como recoge Cotizalia, mi opinión en el tema es que provocará distorsiones en la elección del producto de ahorro:

Los expertos creen que el anuncio realizado ayer por Mariano Rajoy adolece de detalles en un asunto tan sensible como el ahorro. Como señala Pau Monserrat, de iAhorro.com, “hay un efecto de distorsión entre las distintas modalidades de ahorro, y eso siempre es peligroso”.

Hay rentas del ahorro que no pueden escapar al afán recaudatorio del Estado y que verán aumentada sin piedad su tributación. Sin embargo, en algunas como las plusvalías inmobiliarias veremos aumentar drásticamente el fraude fiscal, escriturando las ventas muy por debajo del valor real de venta y cobrando el resto en B. Muchas veces aumentar el tipo impositivo acaba suponiendo menos recaudación, por la reducción de la actividad económica y el aumento del fraude fiscal.
Con más impuestos no saldremos de la crisis, nos zambulliremos más en ella. Señores dirigentes, reduzcan primero sus sueldos y cierren empresas públicas absurdas, reduzcan y optimicen personal y acaben con duplicidades y órganos de postín como el Senado y, después, ya veremos si hay que tocar los impuestos de las clases menos favorecidas y medias. Que las grandes fortunas y banca, por ejemplo, algo tendrán que pagar, digo yo.
Os dejo una entrevista en GestionaRadio como director editorial de iAhorro:
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