Antes de nada y para evitar denuncias ante los poderes divinos, decir que estoy seguro que los banqueros tienen alma, igual de seguro que la tienen mis perritas Noa y Noali, por ejemplo. Otra cosa es el color del alma, que ya tendríamos que verlo caso por caso.
Hay banqueros buenos, malos y peores, estoy seguro. Pero no conozco muchos (banqueros digo, que bancarios tengo muchos amigos) para poder concretar. En todo caso, tanto en este blog como en mi primer libro “La banca culpable” me he preguntado si los bancos tienen alma, con el permiso de los garantes de la fe.
Esta introducción es para presentaros el trabajo de Ferran Sintes, que amablemente me ha hecho llegar estas viñetas sobre un personaje que dará que hablar, Mado Pardaleta. Un toque de humor en fin de semana siempre va bien, pese a que la realidad no siempre nos permita reír.

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