Rentabilidad: recompensa

La rentabilidad de una inversión en cualquier tipo de activo, que traducimos a un tipo de interés simple o compuesto, puede verse como una variable aleatoria que incorpora tanta la recompensa como el riesgo, en forma de rentabilidad esperada y variables de riesgo (varianza, correlación con otras acciones o con un índice de mercado).

Siendo el tipo de interés una tecnología financiera capaz de mover el dinero del presente al futuro y al pasado, aún muchos economistas y futuros economistas no entienden su importancia. El primer concepto que intentamos enseñar a los alumnos de Economía Financiera en la UIB es, de hecho, la rentabilidad y su importancia como indicador de recompensa y riesgo asumido.

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Dinero y educación

El dinero, como herramienta conceptual de una tecnología esencial para la humanidad, las finanzas, es uno de los conceptos olvidados en la educación financiera en nuestras aulas, tanto en etapas iniciales como incluso en la Universidad. El dinero y la educación financiera en España mantienen una relación inexplicablemente (o no, como veremos) confusa.

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En España se produce una peculiaridad no vista en otros mercados europeos más avanzados: el consumidor bancario medio tiene una cultura financiera muy baja y prácticamente el único producto de inversión que entiende es el depósito a plazo fijo. Los fondos de inversión solo suelen contratarse por recomendación del banco que, como ya ha constatado hasta la CNMV, solo ofrecen fondos que les dejan más comisiones, de gestoras del propio grupo.

Baja cultura financiera combinado con entidades financieras que no recomiendan los mejores productos financieros cuidando de los intereses de sus clientes como si fueran propios (obligación legal del artículo 208 del texto refundido de la Ley del Mercado de Valores), sino los que más comisiones les dejan, provoca una sobrecontratación de depósitos, por una parte, o la firma de fondos de inversión mediocres y no ajustados a su perfil como inversor.

La fuga de dinero de depósitos a fondos ha provocado un efecto boomerang, de vuelta a los depósitos o incluso a cuentas corrientes. El cliente que contrata un fondo y no entiende su naturaleza, se asusta cuando pierde dinero. Y vuelve al puerto seguro (y nada rentable) de los depósitos.

Para 2017 veremos una tendencia creciente a la contratación de fondos, en detrimento de los depósitos, pero no estoy seguro de que sea una tendencia muy intensa, ya que el grueso de pequeños inversores aún no tiene una cultura financiera adecuada y, además, desconfía de las recomendaciones de los bancos (con razón).

¿Hay depósitos al 4%?

El truco es que esta rentabilidad va ligada a la apertura de una cuenta bancaria y a la contratación de un producto gestionado de los que comercializa Banco Mediolanum. Para su contratación, el 75% del total de la inversión debe ir destinada a la contratación de un producto gestionado comercializado por la entidad. Es decir, que básicamente es un producto “gancho” para captar clientes con inversiones.

En cuanto al Depósito Nómina Gasol al 4% TAE a 12 meses, también hay letra pequeña, y mucha:

Hay que cumplir las siguientes condiciones:
  1. Domiciliar por primer vez la nómina por un importe mínimo de 600€ o la pensión por un importe mínimo de 300€ al mes.
  2. Contratar un nuevo seguro Popular Hogar o Popular Auto.
  3. Pertenecer a la oferta Nómina o Premium de Tenemos un Plan, cumpliendo sus condiciones.

En caso de no cumplir estos requisitos la remuneración será del 0,25% TAE (0,25% TIN). En cualquier caso la liquidación de intereses se realiza a vencimiento y el importe mínimo es de 3.000€ y el máximo de 6.000€. Otra de las condiciones es que el dinero provenga de otras entidades diferentes a Grupo Banco Popular y WiZink Bank S.A.

De depósitos bancarios a fondos de inversión

Os invito a leer el siguiente artículo en la revista Inversión&Finanzas, sobre el tema:

 

Ya tenemos Ley, los intermediarios financieros especializados en la tramitación de préstamos hipotecarios. Fue publicada en el BOE de 1 de abril de 2009.

Ha llegado a destiempo, ciertamente, ya que actualmente el negocio de la intermediación dista mucho de ser un buen negocio. Ya nunca nada será lo mismo en nuestro sector. Para mejor, espero.

Los chapuzas y chiringuitos financieros no deben poder volver a aparecer en este negocio. Espero que con esta nueva normativa las entidades financieras se vean obligadas a seleccionar con criterios de profesionalidad y solvencia a sus intermediarios-colaboradores.

Ya está bien de que cualquier inmobiliaria recién abierta, determinados intrusos sin formación o franquicias de todo a 100 hipotecarias puedan tener acuerdos de colaboración con los bancos.

El negocio de la intermediación es lo suficientemente complejo para requerir profesionales cualificados y especializados en la gestión hipotecaria y no meros porteadores de papeles.

Veamos de que trata la Ley:

1.- Se regulan dos fenómenos muy distintos, para salvaguardar los intereses económicos y los derechos de los consumidores y usuarios:

Las hipotecas concedidas por empresas que no son entidades de crédito (los prestamistas privados).
Los servicios de intermediación del crédito (en este post nos centraremos en este colectivo).

2.- Reconoce la utilidad de los intermediarios financieros, literalmente: “pueden ser útiles a los consumidores que decidan contratar estos servicios al posibilitar una búsqueda más eficiente de los créditos y préstamos disponibles en el mercado, al tiempo que estas entidades permiten que los consumidores ganen poder de negociación frente a los prestamistas, pudiendo así acceder a mejores condiciones en los préstamos que contratan “.

No somos Satánicos, como determinadas empresas autoproclamadas “asociaciones de consumidores” han querido hacer creer a la opinión pública.

3.- Establece un registro público para los intermediarios, a nivel de CC.AA. y estatal.

En este registro público y de acceso gratuito figurarán los datos de la empresa, datos sobre el seguro de responsabilidad civil o aval bancario y lo que el posterior desarrollo reglamentario diga.
Me parece bien que cualquiera pueda comprobar los datos del intermediario con el que pretende trabajar.

4.- Obligaciones de transparencia:

Poner a disposición de los consumidores las condiciones generales de contratación, en los establecimientos abiertos al público y en la web.

Informar en un folleto de las comisiones o compensaciones, condiciones y gastos repercutibles a los consumidores. Estas información obliga al intermediario. Se tendrá que informar al registro correspondiente de los máximos aplicables en estos conceptos.

Tablón de anuncios en un lugar visible con los siguientes contenidos: folleto de tarifas, normativa que regula la protección de los consumidores, derecho del consumidor a desistir del contrato de intermediación en los catorces días siguientes a su formalización, sin alegación de causa y sin penalización y demás extremos que reglamentariamente desarrollen las CC.AA.

5.- Seguro de responsabilidad civil o aval bancario:

Que cubra las responsabilidades en que pudieran incurrir frente a los consumidores por los perjuicios derivados de la realización de los servicios propios de la actividad de intermediación. La suma asegurada mínima y el importe mínimo del aval se determinarán reglamentariamente.

Seguiremos comentando esta Ley que nos regula en siguientes entradas que como decimos los mallorquines “és tard i vol ploure”.

Echevarri está tratando en su blog algunos aspectos de esta Ley 2/2009 que os recomiendo visitar en este enlace