Mucho defender el mercado como el mejor mecanismo de asignación de recursos, mucho neoliberalismo de boquilla, pero sin el dinero de todos los contribuyentes el sistema financiero internacional se hubiese colapsado.

Da un poco que pensar, como mínimo, a los defensores a ultranza del libre mercado con poca o ninguna regulación. Digo yo.

Esta vez le ha tocado al segundo banco de EE.UU., el Citi, pedir ayuda al Gobierno de su país. Nada menos que 326.000 millones de $ (306.000 $ en garantía de activos tóxicos y 20.000 $ en acciones preferentes de la entidad).

Los accionistas de Citi habían perdido un 83% de su dinero desde principios de año. Con esta ayuda sus acciones se revalorizaron un 50% en un día (¿cuantos inversores habrán comprado acciones antes de la ayuda?).

Coincido con muchos analistas en que el sistema financiero occidental no va a dejar que quiebre ningún banco más. La poca confianza que los inversores aún tenemos en el sistema desaparecería. Y sin confianza, no hay sistema financiero. Y sin sistema financiero, no hay economía occidental que aguante. Así de fácil.

Citi tiene 300.000 empleados en más de 100 países y dos billones de $ en activos; su caída habría arrastrado a numerosas entidades en todo el mundo. Un efecto dominó que las autoridades no se podían permitir.

Dicho eso, me parece que hay muchas maneras de intervenir. Soy más partidario de la compra directa de acciones de las entidades financieras que necesitan liquidez por parte de los Estados. Ya que pagamos nosotros los errores de sus directivos, al menos pasemos a ser sus jefes, vía propiedad de las acciones. Cuando las cosas mejoren, que el Estado venda a precio de mercado estas acciones, con la consiguiente plusvalía para las arcas públicas.

El mecanismo de préstamos baratos no me acaba de convencer, pero tampoco es el peor de todos. Lo que si me indigna es que no se depuren responsabilidades de los directivos de estas entidades.

El mercado debe ser regulado, bien regulado, y nada de teorías económicas desconectadas de la realidad.

Dejemos las “ideologías económicas” para las convenciones y tertulias de bar con los amigos. La economía es una disciplina práctica; y lo que no funciona en la práctica, no funciona. Hasta nunca neocons.

PD: Echevarri, no te lo tomes como un ataque al liberalismo que defiendes, más bien como un invite de tertulia en esta tu taberna bloggera. Tus argumentos siempre son muy interesantes.

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