Nací en Argentina hace casi 40 años, 20 años de que estudié Ciencias Económicas (me licencié también en Argentina) y casi 10 años que venir a vivir a España.

Tanto mis estudios como la experiencia me permiten comentar algunas de las causas principales que llevaron a Argentina a encerrar en un “corral” los ahorros de todos los argentinos, para más adelante enfocar mi mirada hacia España: ¿es posible que los euros depositados en los bancos españoles sufran un corralito similar al argentino?


Hace 40 años la Argentina era un país próspero, fruto de sus recursos naturales y de la desvastación europea post guerras; no olvidéis que a Argentina se le llamó “el granero del mundo“, debido a que proveía a la mitad de la Europa post-guerra desde los años 40.

Tanta bonanza económica, nos dejó disfrutar de décadas de prosperidad. Mi padre por ejemplo trabajaba en YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), actualmente Repsol-YPF (fruto de las privatizaciones).

A partir de los años 70, década en la que nací, y desde mucho antes también, atendimos a continuos desfases o desajustes económicos; nos transformamos en el país de los déficit públicos continuos.

En éste sentido y para todo aquel que no comprenda de la terminología económica, déficit significa vivir por encima de nuestras posibilidades, es gastar más de lo que se gana.

Esto es directamente extrapolable a una persona que pretende vivir por encima de sus ingresos, si gana 1000€ al mes pero gasta 1200€, inevitablemente tiene que estar endeudándose.
Lo mismo sucede con un Estado, cualquiera del mundo, llámese Argentina, Grecia, España o EE.UU. Lo que sucede es que un país técnicamente no puede quebrar, tiene, antes de llegar a estos extremos, muchos medios para solventar su déficit. Por ejemplo puede emitir papel moneda o crear deuda, llámense Letras del Tesoro, Bonos del Estado u Obligaciones del Estado, con los cuales lo que hace es pedir dinero prestado a sus ciudadanos y mercados internacionales para pagar los gastos en que se incurren por encima de lo que se recauda a través de tributos
También puede pedir dinero a otro país o Estado; pero lo que es peor puede recurrir a la omnímoda potestad de imprimir billetes de curso legal sin respaldo, lo que se conoce como emisión monetaria, que no es más que ordenar al respectivo Banco Central que imprima billetes para tratar de cubrir esos déficit. (Para todo aquel que nunca leyó nada sobre economía, tened en cuenta que si en vez de billetes se usara otro medio de intercambio como durante muchos años fueron las monedas de oro, sería algo más difícil para los Estados emitir a discreción simples papeles impresos como se hace actualmente en todas las economías del mundo).
Y además tened en cuenta que la gran mayoría de Estados del mundo recurrieron a este flagelo para solventar gastos en algún momento de su historia, el mejor ejemplo lo hayamos en Alemania de los años 20.

Por todas estas etapas ha pasado mi país, y es más, hoy día ni siquiera puede hacer frente a los intereses que generan la deuda externa (estamos literalmente en quiebra desde hace más de una década).

La consecuencia de todo esto es muy simple y a las pruebas me remito: se empobrece al pueblo, que somos en definitiva los que terminamos pagando por toda esta mala gestión. Todo esto conlleva a la ignorancia, pero lo que es peor aún, a la desconfianza. Los argentinos dejamos de creer en nuestros gobiernos, en nuestro sistema y en nuestra moneda.

Toda esta encrucijada desembocó en el año 2001 en el famoso Corralito Argentino. Los argentinos dejamos de creer y nos llenamos de desconfianza e incertidumbre. Cuando esto sucede en un país, la gente se apresura a quitar sus ahorros del sistema bancario. Como todo el mundo sabrá, los bancos captan los fondos de la gente y presta aún más de lo que captan, si un buen día todos cogemos desconfianza y decidimos sacar nuestro dinero de los bancos, evidentemente estos no pueden hacer frente a todas las peticiones, debido básicamente a que el dinero está prestado y en muchos casos a largo plazo.

En el año 2001 es exactamente lo que pasó en Argentina, todos los ciudadanos cogimos desconfianza y decidimos sacar el dinero, pero la genialidad del gobierno esta por encima del ciudadano medio y justo unas jornadas antes se ordenó no entregar el dinero a sus dueños (por miedo al colapso financiero). Se había instaurado un corralito, es decir habían encerrado en un corral nuestros ahorros para no dejarlo salir más (bueno a decir verdad, se pudo, paulatinamente, durante casi una década y en forma de bonos del estado o de dinero, pesos argentinos totalmente devaluados, cuando los ahorros originales eran en dólares).

En definitiva, el corralito es una consecuencia de la desconfianza generalizada del propio sistema, de su moneda y de sus gobernantes.

Hoy día trato de analizar qué está pasando en España. Hacen casi 10 años que he llegado (año 2002 para ser certero y autoexiliado por esta misma desconfianza). Cuando llegué, escuche hablar por primera vez en mi vida de superávit público, o sea que se recaudaba, a través de impuestos más de lo que se gastaba en salud, educación, seguridad, etc. Es más, me sorprendía con el límite al déficit, fruto de pertenecer a una Unión Europea, que ésta recomienda a los gobiernos de sus Estados miembros, también hay por haber unificado la moneda, justamente para evitar esta clase de flagelos.
Lo que se trata simplemente es de evitar que se pase por lo que pasó en Argentina hacen escasos 10 años. Pero tened en cuenta que estas medidas no pueden ser impuestas por la Unión Europea, que los Estados siguen teniendo autonomía propia a nivel fiscal (no monetario, ya no pueden imprimir moneda) y por lo tanto son recomendaciones. Claro está que si un país no puede emitir dinero “ficticio”, lo que queda como solución es el endeudamiento. Hasta ahora no había límites al endeudamiento público especificado en la normativa interna (si bien los tratados de la UE si recogen una serie de tops), motivo de la actual reforma constitucional. Pero esta norma por sí sola no soluciona la causa del problema, gastar más de lo que se recauda.

Pero volvamos al principio, todo esto provoca desconfianza, fruto de esta desconfianza es que ronda el fantasma de un posible CORRALITO ESPAÑOL.
¿Qué pasaría si mañana mismo todos los españoles decidiríamos retirar nuestro dinero del sistema bancario?
Pues evidentemente, lo que he comentado antes, sería imposible y el gobierno se vería obligado o pedir ayuda a la Unión Europea, pero hoy día se sabe que tanto los países de la Unión Europea como los del otro lado del Atlántico, están más para pedir que para prestar.
Veremos en un próximo post las similitudes y diferencias de Argentina y España, para evaluar la verdadera posibilidad de un corralito en nuestro país, en el que nos viéramos obligados a sacar pesetas en lugar de euros.
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