El dinero

Posiblemente no haya un concepto más usado en economía que el dinero y, a la vez, menos conocido por los economistas. Sí, ha leído bien: los economistas, en general, hablamos mucho de dinero pero entendemos poco su esquiva naturaleza.

En situaciones de crisis como la actual, causada por un virus desconocido hace apenas un año, el COVID-19, muchos ciudadanos se preguntas: si falta dinero, ¿por qué no lo imprimen y lo reparten? Y créanme, para explicarlo podemos optar por explicaciones rápidas señalando los efectos de una creación masiva de dinero en países como Venezuela, o bien profundizar sobre de dónde vino y adónde fue el dinero. Vayamos a lo difícil y profundizemos en alguno interesantes conceptos del dinero y su historia del libro de John Kenneth Galbraith.

Intentaré explicar, de forma sencilla y práctica, algunos conceptos sobre el dinero que podemos extraer de la obra del influyente economista del siglo XX.

Para entender el dinero hay que conocer su historia

En análisis de la definición, naturaleza y usos del dinero a lo largo de la historia, para Galbraith, es la mejor forma de analizar este concepto básico de la economía de todos los tiempos. No empieza el análisis tan pronto como William N. Goetzmann en su también recomendable libro ‘Money Changes Everything’, que explica el origen del dinero, del tipo de interésla tecnología financiera desde los tiempos de Sumeria a finales del cuarto milenio A.C.

John Kenneth Galbraith empieza a analizar la historia del dinero a partir del origen de los bancos privados, eminentemente italianos. Por ejemplo, más de cien bancos de depósitos aparecieron en Venecia en los siglos XIII, XIV y XV. Ciertamente análisis el dinero en forma de metales, de origen mucho más antiguo, pero solo como introducción al proceso de creación y destrucción del dinero.

Después estudia el Banco de Inglaterra, como fenómeno de los bancos centrales, nacido en 1694 y fundado por William Paterson.

Toca el turno al papel moneda emitido por los gobiernos, innovación de las colonias americanas. La primera emisión de papel moneda la realiza la colonia de la Bahía de Massachusetts en 1690. Surgieron para financiar gastos de guerra y permanecieron como alternativa al pago de los impuestos, mal vistos en las colonias.

Viendo la anterior crisis iniciada por la inyección descontrolada al sistema financiero mundial de títulos «garantizados» por hipotecas subprime de EE.UU, la evidencia de que la historia se repite (o al menos rima) queda nuevamente en evidencia en la obra de Galbraith. Al mencionar el enorme afán de crear bancos en los Estados Unidos del siglo XIX y XX, promovido por la función del crédito en una sociedad simple (permite al emprendedor sin dinero participar en la economía), señala «la marcada pero inconfesada afición a los bancos malos«. Que a diferencia de los buenos, prestan con riesgo, es decir, a los más desfavorecidos. También la concepción de la banca libre de los americanos ha influido en el presente financiero. Si bien en los años de 1830 la ley exigía reservas de oro y plata equivalente al 30% de los billetes de banco emitidos, en la realidad no se cumplía. Por ejemplo, en la Commonwealth de Massachusetts un banco quebró con una reserva en metálico de 86,48 dólares, cuando el total de billetes en circulación de la entidad era de 500.000 dólares.

Si bien podríamos seguir con la historia y su relación con el dinero hasta la actualidad, vamos a finalizar el camino en a finales de 1800 e inicios de 1900, cuando EE.UU. había visto caer los previos de forma gradual desde el final de su guerra civil. Los ricos veían crecer su poder de compra sin hacer nada. La diversión de los acaudalados era viajar y les interesaba que las monedas tuvieran un tipo de cambio estable, algo que el patrón oro permitía. Además proporcionaba a los países industriales una «sola moneda». Y me quedo con la siguiente sentencia, útil también en nuestros días para interpretar las palabras de algunos economistas «cercanos» al poder financiero:

«La costumbre de los ricos y de sus acólitos de ver una virtud social en lo que sirve a sus intereses y de considerar estúpido o ridículo lo que no les sirve, se manifestó sobre todo en su apoyo al patrón oro y su condena del papel moneda».

Pero, qué es el dinero

En este mismo blog hemos analizado qué entendemos por dinero. Galbraith en su libro no se cansa de repetir que entender la naturaleza del dinero es relativamente sencillo. En sus primera páginas comenta que «Nada hay en el dinero que no pueda ser comprendido por una persona razonablemente curiosa, activa e inteligente». Personalmente, considero que la simplicidad teórica del dinero esconde una inmensa complejidad en su aplicación en el mundo real, convencido de que no hay muchos economistas que entendamos en profundidad sobre la cuestión. Pero no me atrevo a discutir con Galbraith. Para el profesor el dinero no es ni más ni menos que:

Lo que se da o recibe generalmente por la compra o la venta de artículos, servicios u otras cosas.

Los tipos de dinero y lo que se puede comprar con éste ya son otra cosa, menos simple, me temo.

¿De qué depende su valor?

Para John Stuart Mill en su obra Principles of Political Economy (1852), el valor o poder adquisitivo del dinero depende de la oferta de dinero (dinero en circulación en cada momento) y de la demanda (todos los artículos ofrecidos en venta).

¿El dinero crea riqueza?

Galbraith plantea una serie de cuestiones que siguen abiertas a día de hoy:

¿El cambio económico empieza con el dinero, mediante los préstamos que aumentan la oferta de billetes y depósitos?

¿O el cambio económico empieza con la producción, es decir, por la actividad de los negocios y el aumento de la demanda de préstamos?

¿Qué clases de monedas hay?

Galbraith no pudo darnos su visión sobre las nuevas formas de dinero que propicia la tecnología actual, como las criptomonedas privadas o los proyectos de bancos centrales como el de China de crear una moneda de curso legal digital. Sin embargo, nos sirve su explicación de los 3 tipos de moneda existentes:

  1. El dinero que, como el oro o la plata, tienen un valor por el deseo inherente de las personas, derivado de la percepción colectiva de que su posesión es causa de orgullo, de prestigio, a su función como «adorno personal, a una mesa bien servida o a la cirugía estética». En otras palabras, dinero como objeto apreciado por un valor cuestionable, pero otorgado por el conjunto de la población. Convención social que proviene de nuestra remota historia y llega hasta día de hoy.

Futuros del Oro

  1. Moneda que puede ser cambiada por algo deseable, como el wampum o conchas empleadas por los amerindios, moneda pequeña de uso corriente entre los primeros colonos. Su valor dependía de que los amerindios las convirtieran en pieles de castor a petición de los colonos. Los amerindios eran los bancos centrales de los colonos, el wampum el dinero en circulación y las pieles de castor la moneda de reserva.
  2. Moneda que careciendo de valor intrínseco alguno y que no otorga a su poseedor la promesa de reintegro en algo útil o deseable (sean pieles de castor o sea oro), como mucho tiene tras de sí el poder de un Estado u organización que obliga a su aceptación. La fuerza del dinero legal actual es, esencialmente, que el Estado obliga a los acreedores a aceptarla en pago de las deudas contraídas por sus deudores.

Si entendemos los puntos ya comentados, esteremos en una buena posición para entender cómo se crea y destruye el dinero. Para empezar, tenemos que saber a qué tipo de dinero nos referimos. El wampum perdió su valor al dejar de ser convertible en pieles de castor (al retirarse los castores a riachuelos remotos por efecto de la expansión de la colonización), el oro generó una inflación brutal (el oro pierde valor al aumentar su oferta y los precios, por tanto, de disparan) al llegar a raudales desde América en el siglo XVI y principios del XVII. Y los pánicos bancarios ponían en evidencia que si el depositario del oro acudía al banco a recogerlo entregando su billete de banco y, a la vez, acudían los diferentes prestatarios a los que se les había prestado dinero o poseedores de billetes bancario «avalados» por este mismo oro, no existía oro suficiente.

Dejamos en este punto el físico y metáfisico estudio de la historia del dinero para seguir más adelante. Si hay algo que puede ayudarnos a cambiar el mundo es, a mi parecer, la comprensión del poder. Y en este tema, oro, tabaco, wampum, billetes de banco, papel moneda o bitcoins tienen algo que decir.

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