El domingo el premio Nobel Paul Krugman, un economista que se caracteriza por criticar el proyecto Europeo siempre que puede (será manía o razón), publica en The New York Times su opinión sobre el rescate de España.
Nos dice que todo el mundo podía predecir el rescate de España y que, a modo de comedia rutinaria, se rescata a los bancos y no se hace nada con el desempleo. Sin duda coincido en que un rescate  la banca sin apoyo a la economía real, austeridad sin crecimiento, no funciona ni funcionará.
Entiende que el rescate era necesario y que dada su magnitud y falta de caja de España, acudir a Europa ha sido lo correcto y necesario. Comparto con él que el Diablo está en los detalles del rescate, que no tenemos aún en nuestras manos.
Critica que en un momento en que el desempleo español roza el 25%, el Banco Central Europeo no baje de forma agresiva los tipos de interés. El eterno debate entre economistas, me temo. ¿Hay que frenar la inflación aún a coste del desempleo o a la inversa?
Ataca la política de austeridad y devaluación interna (reducción de salarios) impuesta a los países periféricos, que no funcionará sin tasas de crecimiento altas y aceptando cierta inflación por parte de Alemania y el núcleo duro.

E introduce un nuevo concepto económico, el enfoque Darth Vader de la política económica, personificado por el alemán Jörg Asmussen del BCE, que a modo de oscuro líder del Imperio dice a los griegos: “I find your lack of faith disturbing”.
Es decir, que para que la política de austeridad y devaluación funcione, la población se lo tiene que creer. O en otras palabras, pasar por el aro.
Critica duramente a nuestra élite política europea (por llamarla finamente), cuya preocupación por la salud de los bancos es inversamente proporcional a la que muestran por la población a la que economía y política tiene que servir:

Put all of this together and you get a picture of a European policy elite always ready to spring into action to defend the banks, but otherwise completely unwilling to admit that its policies are failing the people the economy is supposed to serve.

Yo diría que los políticos deberían temer al pueblo, no el pueblo a sus políticos.
Tampoco se corta Krugman de criticar la política de la FED. Y termina con una frase que merece ser leída con atención:

Whatever the deep roots of this paralysis, it’s becoming increasingly clear that it will take utter catastrophe to get any real policy action that goes beyond bank bailouts. But don’t despair: at the rate things are going, especially in Europe, utter catastrophe may be just around the corner.

Un alarmista y criticón Krugman alerta de que la catástrofe en Europa está a la vuelta de la esquina si nos limitamos a rescatar bancos.
Dado que no soy precisamente de esos economistas que van con carteles anunciando el fin del mundo, añadiría:
Evidentemente, si Europa no avanza hacia una integración fiscal y se limita a inyectar dinero a sus bancos, el fin del Euro y de Europa tal y como la conocemos está cerca. Pero no entra en le cabeza de nadie que el pueblo deje a sus políticos avanzar en la senda de su autodestrucción.
Y cuando los políticos teman al pueblo, tomaran las decisiones oportunas. Avanzar hacia una integración fiscal y un proyecto europeo que tenga en cuenta a sus ciudadanos, no a sus instituciones y ricos. ¿Me equivoco? Ni lo creo ni lo espero. El pueblo dirá, que es quien verdaderamente manda.

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