A día de hoy, todo el mundo conoce en lo que consisten las transacciones digitales en el ámbito de nuestra economía diaria. Al fin y al cabo, todo el mundo recibe o emite transferencias, o realiza pagos con tarjetas, y todos sabemos que detrás de esas operaciones tan sólo existen movimientos de anotaciones digitales a favor o en contra de nuestras cuentas, nadie se imagina ya un movimiento de dinero real en esta operativa. En este artículo veremos las bases de la futura creación del Euro Digital.

Dinero digital

Quizás no sea tan conocido el funcionamiento y el uso del dinero digital, pero lo cierto es que éste llegó hace mucho tiempo a nuestras vidas y lo hizo para quedarse. Así, a finales de agosto de 2020 ya había más de 6.500 criptomonedas en circulación, con una capitalización de mercado de alrededor de 356 mil millones de dólares. Y el bitcoin (así como también otras criptodivisas) son cada vez más populares.

Este auge de estas monedas y la tendencia a reducir el uso del dinero en efectivo en algunos países han provocado que los bancos centrales de medio mundo hayan puesto el foco en estos activos digitales y estén, muchos de ellos, trabajando en el desarrollo de su propia moneda digital.

El Banco Central Europeo no es ajeno a esto y está estudiando cómo podría ponerse en marcha el Euro Digital (iniciativa relacionada con las CBDC o Central Bank Digital Currencies). Que sería una criptomoneda como las ya existentes pero con la fundamental característica de estar emitida por un banco central y sujeta, por tanto, a las leyes del territorio donde opera. Sería, de hecho, la representación digital de la moneda oficial europea.

Sin embargo, este euro digital está todavía en fase de estudio. De hecho, ni siquiera se tiene claro el uso que se le va a dar. Actualmente, la mitad de los bancos centrales que estudian la creación de una moneda digital se están centrando tanto en su uso mayorista como en su emisión para el público en general.

Y es que las monedas digitales podrían dar respuesta a diferentes necesidades, como por ejemplo ser una forma de fomentar la inclusión financiera de los países en vías de desarrollo, o plantar cara a las criptomonedas no respaldadas por un Banco Central, lo que ayudaría a alejar al consumidor de un mercado sujeto a vaivenes que no puede anticipar ni controlar, por no hablar del valor refugio que estas monedas suponen para movimientos relacionados con operaciones fraudulentas.

Pero la implantación de estas monedas también ayudarían a fomentar la innovación financiera y el uso de la tecnología blockchain, por no hablar del ahorro de costes que ofrece el entorno digital frente al dinero físico en monedas y billetes, que por razones obvias es más costoso de producir.

¿Competencia de los bancos comerciales?

No obstante, pese al avance que persigue el BCE, el euro digital estaría limitado:  la publicación de una moneda basada en blockchain podría suponer una salida de depósitos de los bancos, su principal fuente de financiación, hacia el propio balance del Banco Central Europeo. En ese contexto, la autoridad bancaria busca definir el nuevo papel de la banca, aunque suponga una mayor dependencia de su grifo de liquidez.

Así, una posible solución sería limitar la cantidad de euros digitales por usuario a 3.000, para evitar que se utilice como inversión y preservar la estabilidad del sistema financiero. Esta limitación se podría aplicar exigiendo que los fondos entrantes que superen el límite de un usuario se redirijan a una cuenta bancaria o multando a quienes superen ese límite. Aun así, estaría pendiente analizar este posible efecto desplazamiento y cómo paliarlo y siempre teniendo en cuenta que el Banco Central Europeo nunca debería convertirse un un competidor de las entidades privadas del sector financiero.

Tecnología EUROChain

El criptoeuro está basado en la tecnología EUROChain, un sistema que se dio a conocer en diciembre de 2019 y que emplea las técnicas DLT para crear un nuevo sistema de pagos. Estas son las características que presenta este tipo de dinero para los europeos:

  1. Es una solución digital diseñada para evitar el blanqueamiento de dinero y la financiación ilegal del terrorismo; manteniendo oculta la identidad del usuario y el historial de transacciones del banco central o de terceros .
  2. Aun así, presenta límites para las transacciones anónimas. La automatización de las operaciones permite establecer una serie de límites para que los intercambios de dinero no excedan lo establecido por la ley.
  3. Establece un sistema de cupones de anonimato. Esto tiene la gran ventaja de que permite a los usuarios transferir una cierta cantidad de fondos en CBDC de forma anónima durante un período de tiempo determinado.

El euro digital acaba de empezar su tramitación para ser aprobado por el Parlamento Europeo en el año 2025. Se une de esta forma al yen digital o Criptoyuan, que ya ha comenzado a su época de pruebas, y al futuro yuan digital, que ya ha empezado a implantarse en varias ciudades pequeñas de este país asiático.

El banco central de Francia ya ha dejado claro su interés por experimentar con el llamado euro digital e incluso ha probado con éxito una plataforma blockchain. También España se ha unido a las pruebas del euro digital y comenzará unas pruebas en las que participarán los cinco principales bancos del país: Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Banco Sabadell.

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