Inversión en fintech

El fenómeno fintech implica un cambio de paradigma que está revolucionando el sector financiero y la innovación al servicio del cliente es la base de este cambio.

Estos nuevos modelos de negocio, basados en tecnologías emergentes (Big Data, IA, machine Learning, etc.), están experimentando un gran crecimiento porque las fintech han creado su propio modelo ofreciendo servicios desde un punto de vista alternativo al de los bancos. Además, su propuesta de valor se basa en la creatividad, la flexibilidad y la capacidad de entender al cliente más allá del modelo de servicios bancarios tradicional. Multitud son ya los tipos de fintech que van apareciendo a lo largo del planeta.

La necesaria inversión en fintech

Pero este crecimiento se ha de ver sustentado por una financiación adecuada a las expectativas que se generan en su entorno. Es por eso que en los dos últimos años las fintechs españolas sean las empresas emergentes que más crecimiento hayan experimentado en materia de inversión en fintech en nuestro país.

Si bien hace solo un lustro nadie o casi nadie había oído hablar de los neobancos, así como nadie habría creído posible abrirse una cuenta bancaria sin visitar una sucursal, en la actualidad, aunque sólo representan alrededor del 5% del negocio bancario, su crecimiento está siendo muy rápido, de tal modo que puede que en menos de cinco años ya acapare más del 15% del negocio bancario.

Inversión en fintech en el mundo

Hasta el 2019, la inversión en fintech era aún incipiente, sobre todo en España. A pesar de que nuestro país contaba (y cuenta) con un gran número de fintech, el más elevado de Europa, solo representaba un 3% del total de las inversiones que se realizan en este sector en Europa. En ese año se llevaron a cabo 44 rondas de financiación, que sumaron un total de 245 millones de euros, lo que colocaron a nuestro país como el quinto país europeo en inversión en este sector.

El país que más inversión logra tradicionalmente es Reino Unido. Solo en 2019 los inversores financiaron 3.492 millones en sus fintech, lo que supone el 42% del total registrado en Europa. Le siguió Alemania con 2.322 millones, el 28% del total, seguido de Suecia, con 583,7 millones, en cuarto lugar se situó Francia, con 502,9 millones, aunque este país está considerado como uno de los tres primeros en el desarrollo de fintech desde el inicio de este sector.

Sin embargo, la situación cambia si se analiza desde el punto de vista de las inversiones tecnológicas en nuestro país. En ese sentido, y sin compararnos con otras naciones de nuestro entorno, sí podemos hablar de un aumento claro de estas inversiones. Las 34 operaciones de 2020, obtuvieron un total de 204,04 millones de euros de inversión y, en este año, las 33 operaciones llevadas a cabo han logrado un acumulado de 392,46 millones de euros.

Fintech españolas

Esto consolida a nuestro país como el sexto ecosistema más grande de fintech del mundo, con más de 350 fintechs españolas activas y 50 startups extranjeras con presencia en nuestro país, datos recogidos en el último mapa del sector fintech realizado por El Referente en colaboración con ABANCA. Según el mismo se han creado más de 30 fintech los últimos dos años, entre las que destacan algunas como Ritmo, Payflow, Orama, Menhir, Fiara, Findoit, Stockfink, Deale, Bankse, Kintai o Pulpo. Destacamos también Enfintech.com, una iniciativa en la que participa el CEO de Futur Finances, junto a Cristina Borrallo y Antonio Lara.

Pero además, fintechs como Capchase, Fintonic, Kantox, ID Finance, Bnext y Flywire se posicionan dentro de las 25 startups españolas que más capital han levantado en los últimos siete años. Sin olvidar a algunas que, creadas este mismo año, darán mucho que hablar en los próximos años, como son Belvo, Ritmo, Securitize, Cobee y Bit2me.

Así, el futuro se presenta muy prometedor para el ecosistema de la tecnología financiera en el estado español. Actualmente es uno de los más importantes del mundo y así seguirá siendo en los próximos años según los pronósticos. Las más de 350 fintech que hay hoy en España podrían multiplicarse a medida que se invierta más dinero en el sector y se reciba todavía más el apoyo del gobierno. Inevitablemente, esto ayudará a generar más empleo directo e indirecto.

Además, el hecho de que las entidades bancarias están adoptando cada vez más la tecnología financiera en sus servicios es, seguramente, una promesa de un futuro más seguro y brillante para todo el sector. Al no verlas como amenazas, los bancos están dispuestos a colaborar e invertir en start-ups y proyectos de investigación que beneficiarán tanto a las empresas involucradas como a sus usuarios y clientes.

Y esta es la prueba de que la crisis económica fue un acicate a la innovación. Si el sector de las fintech nació en parte por la desconfianza que la banca generó en la sociedad, la evolución del mismo ha significado la colaboración entre ellos lo que sitúa a nuestro país a la cabeza de la industria. Si las previsiones se cumplen, seguirá ocupando ese lugar en los próximos años. En los próximos, el número de empleos en el sector crecerán a ritmo exponencial, y eso no podría ser mejor noticia viniendo de una industria que nació en el momento más crudo de la historia española del siglo XXI.

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