Jubilación a los 75 años

Pau Monserrat, CEO de Futurfinances.com y profesor de la UIB ha colaborado, junto a otros profesionales, en la elaboración de un artículo realizado por Marta Jurado y Pepa Montero para 65ymás sobre la jubilación a los 75 años.

Tras las declaraciones del ministro José Luis Escrivá, en las que pide «un cambio cultural» para extender la edad de jubilación incluso hasta los 75 años, varios expertos ofrecen su punto de vista. Este es el caso de Pau A. Monserrat, que aporta su interesante visión sobre este hecho:

La experiencia es algo más que un grado

Lo primero, según apunta Monserrat, es entender la importancia del talento senior, el de las personas mayores que han acumulado una gran experiencia en su respectivo ámbito laboral. De esta manera, sería un gran avance permitir a aquellos profesionales que así lo deseen, retrasar su jubilación. Monserrat insiste en que debería ser algo voluntario y además, adaptado a las posibilidades o preferencias de dicho trabajador.

Es decir, que un profesor, un cocinero o un médico que estén en plenas facultades, por poner ejemplos a vuelapluma, puedan seguir trabajando pasado los 65 si así lo desean.

La Seguridad Social, actora indispensable

Es lógico pensar que muchos de estos profesionales puedan desear seguir trabajando y optar a la jubilación a los 75 años, pero a otro ritmo, tal vez a media jornada o cubriendo vacaciones o bajas laborales. Fórmulas hay muchas, sólo se trata de legislar e implementar las medidas necesarias. La Seguridad Social debería, en este caso, potenciar y favorecer la continuidad laboral o nueva contratación de los trabajadores más mayores. Por ejemplo, en el caso de que el trabajador desee continuar únicamente a media jornada, la Seguridad Social debería complementar esa paga. Es lo más justo y lógico, afirma Pau A. Monserrat, además de ayudar a asegurar el futuro de las pensiones en España.

También incide Monserrat en que esta medida, la de posibilitar el retraso de la edad de jubilación, puede tener un enfoque más directo sobre los empresarios que sobre los trabajadores. Es decir, es más fácil que un empresario quiera seguir con su actividad empresarial una vez llegado a los 65 años que un trabajador por cuenta ajena, aunque tal y cómo hemos dicho, seguramente haya de todo.

Además, Pau Monserrat aboga por que las empresas busquen el talento independientemente de la edad del trabajador. Es más, la suma de la ilusión de los más novatos sumada a la experiencia de los más antiguos suele dar unos frutos excelentes en casi cualquier área. Todavía existe una gran brecha a la hora de encontrar trabajo una vez pasadas ciertas edades como puede ser los 45 años, una franja excelente en la que el trabajador ya ha acumulado experiencia y está todavía operativo al 100%. Las empresas, insiste Monserrat, deben apostar también por la gente más mayor y no sólo por jóvenes que se conforman con salarios más bajos y tienden a no discrepar las instrucciones recibidas.

No desperdiciar nuestros recursos humanos

Sacar del mercado a aquellos trabajadores talentosos por el simple hecho de haber cumplido los 65 años es una incongruencia. Ojo, estamos hablando siempre en el caso de que sea el trabajador el que desee seguir ejerciendo, nunca una imposición legal. En países como Alemania en la actualidad ya existe algo parecido, pudiéndose cobrar una pensión y compatibilizarlo con algún tipo de trabajo.

Lo que plantea Pau Monserrat es la conveniencia de conseguir que toda la experiencia acumulada en una vida laboral no se vaya automáticamente por la borda al llegar esta persona a la edad de jubilación.

No olvidemos que cuando una persona llega a la edad de jubilación, pasa de aportar dinero a la “hucha” de las pensiones, a recibir dinero de esa misma hucha. Con el planteamiento que propone Monserrat, este desequilibrio económico se daría de una manera mucho menos acusada, garantizando esa famosa hucha de las pensiones de todos los españoles.

¿Afectaría negativamente esta medida al empleo de los más jóvenes?

Así como está legislado el tema, sí. Aquí otra vez Pau Monserrat recalca la importancia de una nueva legislación y por parte de los empresarios y sindicatos, un cambio de mentalidad sobre el modelo productivo actual. De hecho, valorar el talento profesional tal y cómo se merece es una de las asignaturas pendientes de nuestra cultura empresarial.

Así pues, estos supuestos efectos negativos en el retraso voluntario de la edad de jubilación son perfectamente corregibles, pudiéndose llegar a una perfecta coexistencia y armonía entre los trabajadores noveles y los que han alcanzado los 65 años, pero pueden y quieren seguir aportando a nuestra sociedad.

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