Este atípico post no trata de la economía de las estadísticas o de la medidas gubernamentales para evitar los efectos de esta crisis. No. Trata de la economía como conjunto de acciones y omisiones individuales que, al agregar sus efectos, configuran el sistema económico mundial. Es un post sin base teórica, que huye de las magnitudes agregadas, que se fija en lo que hacemos cada uno de nosotros y en los efectos de ello. Una entrada más filosófica que económica.

Todo surge de una discusión con una amiga argentina en un bar. Ella me defendía que esta crisis está diseñada por los que dominan el sistema. Con una serie de argumentos que he oído en infinidad de ocasiones, venía a resumir la economía mundial como un sistema dominado por los poderosos, que lo controlan y manejan a su antojo, en el que el ciudadano de a pie es un mero títere que sufre las consecuencias de las decisiones de éstos. Suena bien, verdad?

Si y no. Evidentemente que ni tu ni yo tenemos la culpa que unos listos de Wall Street o un grupo de personas que dominan el mundo (se dice que los hay y me lo creo) tomen unas decisiones que lleven a la quiebra a la economía occidental o provoquen guerras. No tenemos culpa de ello pero, y esta es la idea principal del post, si somos responsables de ello. Y si podríamos hacer algo si realmente cada uno de nosotros se lo propusiera.

Acaso un país no puede poner de rodillas a la Banca, por ejemplo?
Bastaría que todos nosotros dejasemos de pagar la hipoteca un mes o dos. Poco más para conseguir que la Banca renegociara las hipotecas de todo el mundo.

La falta de responsabilidad individual es lo que hace que nos sea más cómodo mirar la Tele que leer. Ver un reality show que las noticias. Llevar a la escuela a nuestros hijos que educarles nosotros. Necesitar un ejército y una policia para no atacarnos por cualquier cosa. Tener una sanidad pública porque la inicitiva privada dejaría morir a un indigente en la calle.

Al preferir la comodidad de dejar que sean los demás los que se ocupen de lo que no nos gusta (gobernar un país, regular la economía, etc, etc) creamos un sistema que acaba por controlarnos a todos, por dominarnos. Pero el culpable no es el sistema malvado; lo hemos creado nosotros con nuestra desidia. El responsable de lo que hace mal el sistema somos todos y cada uno de nosotros.

El mundo cambiaría simplemente con que la población mundial empezase a leer sobre filosofía, política, economía… y asumiera todas y cada una de sus responsabilidades como integrante de un grupo humano. Pero, ¿queremos responsabilizarnos de nuestro entorno? ¿realmente no es más fácil crear un sistema que nos diga lo que hacer y, a cambio de ceder nuestra libertad, ganar en tranquilidad?

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