Tortuga

La tortuga es un reptil caracterizado por tener un fuerte caparazón que protege los órganos internos de su cuerpo. Son los reptiles más antiguos que viven en la actualidad, ya que vienen sobreviviendo desde el Triásico hasta nuestros días. Se trata de un animal cargado de una fuerte simbología y espiritualidad, de ahí que hayan sido muchas culturas las que han prestado especial atención a este curioso reptil.

Una de las características más conocidas de las tortugas es su famosa longevidad, pudiendo llegar en algunos casos y especies a los 150 años. Es por ello por lo que, a nivel simbólico, la tortuga representa, entre otras cosas, la salud y la longevidad. Este blog hipotecario al que has llegado buscando información sobre los quelonios también goza de una larga vida, publicando de forma continua desde el año 2006. Si además de tener un interés por las tortugas buscas una hipoteca o te planteas solicitarla en un futuro, no dudes en dejarnos tus datos de contacto, sin compromiso:

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Tortugas marinas

Admirable resulta el caso de las tortugas marinas, que recorren miles de kilómetros a nado con la finalidad de poner sus huevos, toda una lección de tenacidad y esfuerzo en el mundo animal que podemos extrapolar a nuestras vidas y a nuestra sociedad. Algunas culturas también asocian la tortuga a los viajes y al movimiento continuo, lento y perseverante pese a las dificultades, de ahí que antiguos marineros se tatuasen una tortuga al atravesar el ecuador terrestre.

La tortuga en China

En China, la tortuga representa el Norte y también el invierno. La tortuga en el Feng Shui es considerada uno de los cuatros animales celestiales, junto con el dragón (cuyo elemento es la madera, simboliza la masculinidad), el tigre (metal, sexo femenino) y el Fénix (fuego). En casa, la figura de una tortuga (agua) debe orientarse hacia una pared sin ventanas, por ser ésta la zona más fuerte de la casa, haciendo una clara analogía al caparazón de las tortugas. Simboliza la fuerza del Yin y para el Feng Shui se puede interpretar con la necesidad de que toda casa debe tener un buen apoyo en su parte posterior, como una montaña. Supone protección, prosperidad en el trabajo, estabilidad.

La serpiente sería el quinto animal celestial, elemento de tierra, en el centro del plano o espacio.

Tahití

En la mitología de Tahití la tortuga es la sombra de los dioses y es uno de los animales más apreciados en la polinesia. Ya en la antigüedad eran frecuentes los tatuajes de tortugas como amuleto para la buena suerte. En Hawai la palabra honu significa tortuga marina, que en su cultura representa una larga y próspera vida.

Japón

Hay una bonita leyenda japonesa que tiene como protagonistas a un pescador y a una tortuga que dice así: Urashima Taro, un pescador que vió a unos chicos que estaban golpeando a una tortuga decidió ayudar al animal y éste, herido, le dio las gracias y un día después, ya curado de sus heridas, volvió a verle. La tortuga le dijo que es en realidad la hija del emperador del mar y le invitó al Ryugu-jo, el palacio donde vivía el dragón dios del mar, dándole a Urashima Taro el poder de respirar bajo el agua. El pescador y la tortuga nadaron por el mar y al llegar a palacio, ésta se convierte en una bella princesa. Urashima Taro se quedó en el palacio durante tres días, pero deseaba volver a su hogar para visitar a su madre que estaba enferma. La princesa le dio una caja misteriosa, diciéndole que no debe abrirla nunca. Confundido, Urashima Taro salió del palacio.

Al llegar a su hogar todos habían cambiado. Preguntó a todos si habían oído hablar de la familia Urashima o de Urashima Taro y todos le respondieron lo mismo: que Urashima Taro murió hace ya 300 años. Entonces, el pescador se sentó bajo un árbol y abrió la caja. Al abrirla, Urashima se convirtió de repente en un anciano. De la caja vino una voz: «Te dije que no debías abrir la caja nunca, en ella moraba tu edad».

Grecia y Roma

Así mismo, las tortugas eran símbolos de fertilidad para los griegos y romanos. Como detalle, citar que la tortuga era el símbolo de la antigua ciudad griega del Peloponeso.

Y recordemos la fábula de la liebre y la tortuga, escrita por Esopo, escritor griego que vivió entre el final del siglo VII a C: una tortuga, cansada de las burlas de una liebre, le retó a una carrera. La liebre, que se sabía mucho más veloz, empezó a correr para al cabo de unos metros, detenerse a descansar y a ver pasar la tortuga para seguir burlándose de ella. Y así, repetidas veces, hasta que, en uno de esos descansos, la confiada liebre se quedó dormida, de manera que la tortuga, humilde y constante, ganó finalmente la carrera.

No cabe duda de que la tortuga es un animal fascinante que lleva miles de años atrayendo la atención y respeto de infinidad de culturas de todo el mundo, un animal que despierta simpatías y que está cargado de un enorme poder simbólico: tenacidad, perseverancia, protección y longevidad.

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