Una obviedad, ¿verdad?

Pues parece que no para todo el mundo. Leo que el músico argentino Andrés Calamaro se ha despedido de sus más de 100.000 followers en Twitter con las palabras “un coro de subnormales” y “rebaño de boludos con blackberry” en su blog (en el cual ya se nota que no entiende mucho el mundo de la red social, ya que ni se pueden dejar comentarios ni se pueden enlazar los posts individualmente).

Concretamente le dedica a los de Twitter una entrada titulada twitter idiota (y upgrade polenta) en la que el Calamar-o suelta perlas del tipo:

“…que hago metido en el medio de la republica de los culoblandos

que lastimado estaria mi pudor
si resulto ser la cara amable del termo twitter
140 caracteres
pueden meterselos profundo en el medio del ojete
me importa tres pepinos
perder un segundo mas en el rebaño de boludos con blackberry

“…lo prometido es deuda y cuando el coro de pichaflojas llego a cienmil (no voy a decir almas porque no se puede generalizar), algunos de los cuales fueron contertulios con sustancia (siempre hay un margen de un dos % que se salvan del naufragio de las vergüenzas), despues de un gracioso coqueteo con un aparente cabinet (lobby) de abogados y publicistas lisergicos, reclutados para gestionar la , ahora, ex-cuenta, pues le puse punto final al feedback con el carnaval careta, los falsos profetas de la nada misma y la resaca de la fauna humana (?) irrespetable, insolente y desinteresante … sigo con mi vida… “

Estas palabras son intelectualmente paupérrimas y comercialmente deplorables. Insultar a millones de usuarios de Twitter y a sus seguidores es un acto de suicidio en la red. Y me pregunto, ¿para qué?

Hay que entender las redes sociales y lo qué buscan sus usuarios de las marcas, empresas y personalidades públicas. Si no se entienden, no entren en ellas, ya que la estrategia comercial debe estar bien definida desde el principio. Y lo que nunca nadie debe hacer es lo que ha hecho este Calamaro, entrar y salir insultando. ¿A quién se le ocurre?

Hay un gran desconocimiento entre una amplia capa del sector empresarial dirigido por gente de 40 años para arriba de la importancia de las redes sociales, los blogs y resto de componentes de la web 2.0; y este desconocimiento se debería arreglar aprendiendo, no descartando este nuevo mundo de clientes potenciales ávidos de empresas y marcas que sepan dirigirse a ellos.

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