Los créditos hipotecarios en el ordenamiento jurídico español tienen diferencias sustanciales con los préstamos hipotecarios. En el mercado español el crédito hipotecario que más se ha comercializado ha sido la llamada “Hipoteca Abierta” de laCaixa (ahora CaixaBank S.A.), si bien otras entidades financieras también han ofrecido créditos hipotecarios en su catálogo de productos de financiación.

Los créditos hipotecarios son un tipo de línea de crédito, con la garantía real de la hipoteca sobre un bien inmueble, que se adquiere en la operación. Si un préstamo es una obligación de devolver un dinero más los intereses, durante un plazo determinado, un crédito hipotecario pone a disposición del deudor un importe determinado. Esta línea de crédito puede disponerse en su totalidad o no, además de volver a disponer del dinero no utilizado en cualquier momento.

A efectos prácticos, el funcionamiento de los créditos hipotecarios que se conceden en España es muy similar al de los préstamos, ya que el importe concedido de la línea de crédito se corresponde con el total del que disponen los hipotecados al adquirir la vivienda. Sin embargo, a medida que se amortiza capital, los hipotecados pueden volver a disponer del dinero hasta el vencimiento del crédito, al menos en teoría. En la práctica, la entidad financiera se reserva el derecho de volver a analizar el riesgo de los titulares antes de concederles segundas y posteriores disposiciones del dinero de la línea de crédito, además de establecer un tipo de interés superior para estas cantidades.

Las posteriores disposiciones se instrumentan como una segunda hipoteca, pagando el cliente dos cuotas diferentes.

¿Crédito o préstamo?

En principio depende de varios factores, entre los que podríamos citar las condiciones de ambas ofertas (a mejor tipo de interés y resto de condiciones, nos quedaríamos con el préstamo o crédito mejor), la necesidad que podamos tener en un futuro de disponer de parte del dinero amortizado (en lugar de tener que solicitar un préstamo personal, podríamos utilizar la opción que nos da un crédito hipotecario) y, muy importante, si queremos en un futuro poder subrogarnos a otro banco para mejorar condiciones.

Pese a que en teoría es posible subrogar un crédito hipotecario a un préstamo hipotecario, en la práctica tanto notarios como registradores de la propiedad suelen poner muchas trabas, con lo que podría ser complicado en un futuro conseguir cambiar de banco si tenemos un crédito.

En todo caso, el crédito hipotecario en nuestro país existe y es un producto de financiación más  a tener en cuenta.

 

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