¿Qué hipoteca puedo pedir?

Salvo que lo tengamos muy claro debido una excepcional posición laboral, lo más normal a la hora de pensar en adquirir una vivienda es preguntarse si el banco nos concederá o no la hipoteca. Veamos qué requisitos mínimos nos va a pedir cualquier entidad financiera a la hora de valorar la concesión de una hipoteca y, por tanto, saber qué hipoteca puedo pedir.

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Puntos básicos para saber la hipoteca que puedo pedir

Antes de pedir financiación hipotecaria conviene tener claro los principales puntos que estudian los bancos a la hora de aprobar o denegar un expediente hipotecario:

  1. Estabilidad laboral: este punto siempre ha sido, lógicamente, uno de los más mirados. Ahora, con la pandemia, se mira con lupa nuestra estabilidad laboral y en qué tipo de sector trabajamos. Por desgracia, para el departamento de riesgos de un banco no es lo mismo un trabajador de hostelería (el sector más castigado por la crisis) que uno de sanidad, del que hay una excepcional demanda.
  2. Sin deudas o con deudas controladas: evidentemente, si queremos que un banco nos apruebe una operación hipotecaria no podemos estar en ningún registro de morosos, ni tener deudas con Hacienda o la Seguridad Social. En caso de tener préstamos o similares en vigor, estos aminorarán, lógicamente, nuestro nivel de ingresos a ojos del banco.
  3. Nivel de ingresos: lo que busca el banco a la hora de evaluar el montante de los ingresos del solicitante es que éste no vaya excesivamente apurado en caso de tener que asumir la cuota mensual de la hipoteca. Por ello, los bancos ponen como límite de endeudamiento el 30-40% de los ingresos que tenga el solicitante. Cuanto menor sea este ratio, más fácil será que nos concedan una (buena) hipoteca.
  4. Contar con ahorros: aunque a fecha de hoy y para según qué perfiles muy concretos ya se pueden conseguir hipotecas de hasta el 90% e incluso el 100% de la operación (o tasación), lo cierto es que de momento lo que prima son las hipotecas al 80%. Esto hace que tengamos que aportar el 20% restante, que no es baladí, pero además, hay que añadir otro 10%, aproximadamente, en concepto de gastos de compraventa. Es decir, haría falta contar con un 30% del principal ahorrado para aportar a la operación, algo que sin duda no está al alcance de todo el mundo. Algunas personas optan por un préstamo personal para cubrir este 30% restante, pero es una operación que, en caso de que fuera a aprobarse por parte del banco, debemos estudiar y meditar muy a fondo, ya que los años en los que estén vigentes ambos créditos iremos, lógicamente, más apurados económicamente. Habrá economías que podrán soportarlo sin problemas y para otras será inviable.

¿En qué caso puedo optar al 90 ó 100%?

Para conseguir una hipoteca que supere el 80% de compra o tasación, lo más directo es aportar una segunda vivienda libre de cargas. Con esta doble garantía, los bancos están abiertos a negociar mejores condiciones, aunque no debemos olvidar el peligro que conlleva para el avalista dicha operación y sobre todo, tener clara la diferencia entre avalista e hipotecante no deudor, intentando que sea la segunda figura la que apoye nuestra operación a pesar de que los bancos intentarán que sea la primera. La diferencia estriba que en la primera el avalista responde con todo su patrimonio (casa, depósito en cuentas, vehículos, etc) y en el caso del hipotecante no deudor, sólo con la vivienda y hasta la cantidad pactada.

En definitiva, son momentos convulsos para todo el mundo, pero también es cierto que a pesar de que los requisitos para acceder a una hipoteca son más estrictos, éstas están más baratas que nunca, con unos tipos de interés en mínimos históricos. Se trata de ser realistas a la hora de analizar nuestra estabilidad laboral y situación financiera, a veces es mejor esperar que las aguas se calmen un poco antes de intentar conseguir una hipoteca a la desesperada. Por que además hay otro facto importantísimo y que a veces nos puede pasar por alto cegados por la ilusión de adquirir una vivienda: ¿voy a firmar una buena hipoteca o me voy a meter en un fregado con un tipo de interés alto y muchas vinculaciones?

Si estamos en esa delgada línea en la que sí nos conceden la hipoteca pero con un tipo de interés regular o malo y con muchas obligaciones que cumplir (domiciliar nómina, suscribir plan de pensiones, seguro del hogar con el banco, etc), una buena opción es ponernos en manos de un profesional independiente para que nos asesore como toca antes de firmar una «sentencia» a 30 años.

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