De las entidades financieras que se dedicaban a reunificar deudas y préstamos, ya no queda ninguna operando en España. Salvo, tal vez, UCI, que si bien no está especializada en reunificaciones sino en compra-ventas, estudia este tipo de operaciones de reestructuración financiera familiar. Banco Primus, que ofrecía hipotecas a 62 años (si bien dudo que concediera muchas de este plazo, ya que el cliente debería tener sólo 18 años) abandona el negocio en España; esta entidad financiera también ofrecía un producto de compra-venta.

Algunos consideran que las reunificaciones de deuda, al ser hipotecas subprime, no son útiles y se alegran de que no haya ya entidades financieras que se dediquen a ello. Gran error, a mi entender.
La reunificación de préstamos y deudas, cuando se hace bien y el caso no es de sobreendeudamiento familiar crónico por pautas de gasto equivocadas, es una forma de no ser expulsado del sistema crediticio cuando se tienen dificultades para afrontar todas las mensualidades. Se proporciona una segunda oportunidad a la familia, que no pierde la vivienda por impagos.
Evidentemente, se pagan tipos más altos, pero se da un buen balón de oxigeno a los endeudados, que tienen la oportunidad de pagar una sola cuota y, si cumplen adecuadamente con los pagos, puedes hacer una subrogación de su hipoteca en un futuro y mejorar las condiciones.
Con el abandono de Banco Primus de España, que al parecer se debe a problemas de su matriz, y no del negocio español, el cliente hipotecario con problemas se encuentra un poco más desamparado. Si una familia comete el “pecado” de tener dificultades para pagar sus deudas y, por desgracia, entra en un registro de impagos, sus posibilidades financieras desaparecen. El banco que tiene la hipoteca pasa a ser el dueño y señor de su futuro: o acepta reunificarle sus deudas, o ninguna otra entidad lo hará.
Tiempos aciagos los que nos han tocado vivir. Y los gobiernos preocupados por la austeridad…
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