Los fondos de inversión son un conjunto de activos, gestionados por empresas patrimoniales o sociedades gestoras, cuya única función es invertir en activos en base a una política de gestión determinada. Todos los fondos se dividen en participaciones, que es, realmente, lo que compra un inversor en fondos, trozos proporcionales del total de activos del fondo. La rentabilidad del inversor viene determinada por la revalorización (positiva o negativa) de la cartera que lo compone.

El banco que custodia los activos y la liquidez del fondo es el depositario.

La composición de esta cartera puede variar mucho de uno a otro, dividiéndose en categorías, siendo éstas las genéricas:

  1. Fondos de Renta Fija: Invierten en deuda; puede haber unos que inviertan únicamente  en depósitos, letras y liquidez (Fondos Monetarios), otros que lo hagan únicamente en Deuda Privada (Fondos de Renta Fija Corporativa), otros que sean mixtos…
  2. Fondos de Renta Variable: Invierten en acciones que cotizan en Bolsa.
  3. Fondos Mixtos: Invierten una parte en renta fija y otra en variable.
  4. Fondos de Retorno Absoluto: Son los que, bajo la idea de preservar el capital del inversor, tienen una política de inversión libre, en función de lo que la Gestora considera oportuno en cada momento. La mayoría de ellos están gestionados por Sistemas Automáticos.
  5. Fondos que  no invierten en Mercados Financieros: Existen determinados fondos, que invierten directamente en activos “físicos”, no negociados en mercados Secundarios, como los Fondos Inmobiliarios, Fondos de Capital Riesgo o Fondos de Obras de Arte, etc. Estos fondos son muy particulares, así que todas las explicaciones que se dan en esta sección no están pensadas para este tipo de fondos que tienen características propias.

A estas categorías genéricas, se le puede poner infinidad de coletillas en función de la zona geográfica, del tipo de empresas que compre, de la moneda en la que esté invertida… Por ejemplo nos podemos encontrar ante un “Fondo de  Fondos de Renta Fija Corporativa de Países Emergentes en Moneda Dólar”, o bien un “Fondo de Renta Variable de Empresas Multinacionales de la Zona Euro”.

Ventajas de los Fondos de Inversión

Facilidad de diversificación

Al hablar de categorías, podéis haber visto que se puede invertir en cualquier activo en prácticamente cualquier mercado del mundo; algo que sería muy complicado hacer directamente en el Mercado, ya sea por desconocimiento, horario o incluso  por costes operativos.

Esta diversificación, se hace más fácil si el fondo no exige ni una cantidad ni una comisión mínima para poder comprar, de tal manera que cualquier persona, puede tener una pequeña cartera compuesta por (es un ejemplo, ni mucho menos una recomendación): Un 20% en varias empresas asiáticas, un 20% en americanas, un 20% en mineras de todo el mundo, un 20% en deuda pública americana y un 20% en activos de varios países emergentes.

Está claro que para tener una cartera similar en acciones (y sobretodo en cualquier otro activo), requeriría mucha preparación y unos costes elevados, que lastraría mucho la rentabilidad de la cartera.

Gestión profesional

Las carteras de los fondos están gestionados (siempre ciñéndose a la política de inversión) por equipos profesionales. Éstos deben estar muy preparados y disponer de mucha información de mercado, por lo tanto,  lo “normal” es que obtengan mejor rentabilidad que personas sin conocimientos que inviertan directamente en Bolsa. Eso sí, hay que analizar su  profesionalidad, experiencia e independencia tanto previamente como durante la inversión.

Liquidez

Diariamente, se publica el “Valor Liquidativo” del Fondo, que se obtiene calculando los precios de los activos, efectuando cambio de divisa si es el caso, sumando los dividendos y cupones si los ha cobrado, reduciendo la parte proporcional diaria de la comisión de gestión y depositaria.

Desde luego, la liquidez de los fondos respecto a otros activos patrimoniales (inmuebles, oro, obras de arte…) es muy alta, aunque, en este aspecto, es menor al de las acciones que tienen, durante el horario de mercado, posibilidad de comprar y vender a un precio determinado.

Facilidad de seguimiento

Como cualquier producto que se negocia en el Mercado, a los fondos se les puede hacer un seguimiento diario, ver la tendencia, soportes, resistencias… incluso hay plataformas que permiten comparar gráficamente los fondos tanto entre ellos como  con un índice de referencia.

Además, en algunas gestoras, se puede hablar directamente con el equipo gestor, que podrá explicar directamente la operativa que está haciendo.

Garantía para el Partícipe

Las participaciones del Fondo, son propiedad del partícipe, por tanto, en caso de quiebra o suspensión de pagos de la Empresa Gestora (la que gestiona la cartera del fondo) o de la Depositaria (entidad financiera donde están depositadas las participaciones) no hay ningún riesgo debido a que no forman parte de su balance, así que el patrimonio del partícipe no se ve reducido ni retenido en estos casos (evidentemente sí tiene el riesgo de los activos que componen su cartera).

Los fondos, además, están muy regulados por las Autoridades, la CNMV en España,  efectuando inspecciones continuamente y exigiendo auditorías por empresas externas.

Fiscalidad

Éste es el punto fuerte de los Fondos; ya que tienen una fiscalidad muy ventajosa, y a veces muy poco conocida por la gente, a pesar de ser exactamente igual que las Sicav’s, producto muy mediático relacionado con ventajas fiscales; pues bien, no hace falta ser un multimillonario para tener estos beneficios:

La ventaja más conocida para la población, y también la más insignificante, que tienen las Sicav’s, es la tributación del 1% de los beneficios propios de la operativa; este tipo también se aplica a los Fondos de Inversión; lo cual, tiene una lógica aplastante, ya que cuando el partícipe rescata su dinero, vuelve a tributar, por lo tanto habría una “doble imposición” sobre los beneficios.

La ventaja fiscal real que tienen es que, para las personas físicas, no hay tributación en caso de traspaso entre fondos (en la práctica vender uno y usar el dinero para comprar otro). Es decir, podemos hacer cambios entre diferentes fondos, incluso con políticas de inversión totalmente diferentes y de gestoras diferentes, sin necesidad de declarar ninguna ganancia o pérdida, hasta el rescate del dinero líquido, con lo  que:

  • Se difiere la Tributación al momento en que interese fiscalmente, ya sea por cambios entre tipos de un año a otro (recuerdo que el Gobierno ha anunciado rebaja de tipos para estos rendimientos a partir de 2014), o para poder compensar pérdidas y ganancias a la medida del inversor.
  • El importe que resultaría “a pagar” a Hacienda, se recapitaliza, con lo cual la revalorización futura se genera sobre más capital que el que habría invirtiendo en otro producto, por lo que en términos absolutos se obtiene más beneficio.

Precaución al invertir

Es fundamental que el inversor y ahorrador tenga la cultura financiera suficiente para valorar el riesgo que asume con su inversión. A fin de cuentas, cada fondo es un mundo e invierte en mercados diferentes, que hay que entender. Pau A. Monserrat, CEO de Futur Finances, aporta su opinión a este artículo del periódico Información de día 15 de junio de 2014:

Conclusión

Viendo todas las ventajas, creo que la inversión en fondos de inversión puede ser la mejor opción para muchas personas que quieran tener una cartera de inversión a largo plazo, y  que no tengan muchos conocimientos o no quieran hacer un seguimiento permanente.

Dicho esto, y aunque sea una inversión a largo plazo, es necesario que al empezar a invertir en Fondos se haya plasmado una estrategia y una táctica en función del capital, plazo y disponibilidad de tiempo  con el fin de poder evaluar a los gestores, al fondo, al mercado…. y no desaprovechar las ventajas que he citado anteriormente.

Aprende a invertir en acciones con Aula Finanzas y Luis García Langa.

 

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