Bankinter prevé un Euríbor entre el 2,65% y el 2,75% a finales de 2026
¿Hasta dónde puede bajar el Euríbor en lo que queda de 2026? ¿Volveremos pronto a niveles próximos al 2% o tendremos que acostumbrarnos a convivir durante más tiempo con tipos hipotecarios relativamente elevados?
El Departamento de Análisis y Mercados de Bankinter ha actualizado sus previsiones en su informe Estrategia de Inversión 3T 2026, publicado el 30 de junio. Su escenario no contempla grandes alegrías para los hipotecados a corto plazo, pero tampoco un nuevo ciclo de fuertes subidas: Bankinter espera que el Euríbor a 12 meses termine 2026 entre el 2,65% y el 2,75% y que cierre 2027 entre el 2,55% y el 2,65%. Es una previsión interesante porque permite entender dónde sitúa Bankinter el equilibrio entre tres fuerzas que ahora condicionan los tipos de interés: inflación, crecimiento económico y riesgo geopolítico.
Indice
- 1 Previsión del Euríbor de Bankinter para 2026 y 2027
- 2 Bankinter no espera un nuevo ciclo de subidas del BCE
- 3 Inflación al 3,1% en 2026, pero hacia el 2,1% en 2027
- 4 Una economía europea con poco crecimiento
- 5 El petróleo vuelve a ser determinante para el Euríbor
- 6 ¿Qué significa la previsión de Bankinter para los hipotecados?
- 7 Mi previsión: estabilidad no significa ausencia de riesgo
Previsión del Euríbor de Bankinter para 2026 y 2027
Las estimaciones de Bankinter para diciembre de cada ejercicio son las siguientes:
| Indicador | Diciembre 2026 | Diciembre 2027 |
|---|---|---|
| Euríbor a 12 meses | 2,65%-2,75% | 2,55%-2,65% |
| Euríbor a 3 meses | 2,35%-2,45% | 2,25%-2,35% |
| Facilidad de depósito BCE | 2,25% | 2,25% |
| Tipo principal BCE | 2,40% | 2,40% |
Bankinter espera, por tanto, una reducción muy gradual del Euríbor, no una caída pronunciada. Su escenario central es compatible con que el indicador hipotecario se estabilice durante la segunda mitad de 2026 alrededor de la zona del 2,7% y pierda aproximadamente una décima adicional durante 2027.
Conviene detenerse en una cuestión. El Euríbor a doce meses no se limita a copiar el tipo oficial del Banco Central Europeo (BCE). Refleja también las expectativas del mercado sobre cuál será la política monetaria durante los siguientes meses. Por eso puede subir antes de que el BCE aumente sus tipos y también bajar anticipándose a futuros recortes.
Precisamente aquí encontramos una de las claves del escenario de Bankinter.

Bankinter no espera un nuevo ciclo de subidas del BCE
El BCE reaccionó al shock energético provocado por el conflicto en Oriente Próximo elevando sus tipos en junio. La facilidad de depósito pasó al 2,25% y el tipo de las operaciones principales de financiación al 2,40%.
Bankinter es bastante crítico con aquella decisión. En su informe considera incluso que podría acabar demostrando que la subida de junio fue un error y defiende que no estamos ante el inicio de un nuevo ciclo alcista de tipos de interés.
Cuando publicó sus previsiones, Bankinter asignaba todavía una probabilidad del 30% a una subida adicional de 25 puntos básicos en la reunión del BCE del 23 de julio. Ese riesgo no se materializó. El Consejo de Gobierno decidió mantener los tipos sin cambios, en el 2,25% para la facilidad de depósito, el 2,40% para las operaciones principales de financiación y el 2,65% para la facilidad marginal de crédito.
La decisión de julio refuerza, al menos de momento, el escenario central que Bankinter planteaba en junio: tipos oficiales estables durante lo que queda de 2026.
De hecho, Bankinter va más allá. En sus estimaciones mantiene la facilidad de depósito en el 2,25% no solo a finales de este año, sino también a finales de 2027.
No prevé nuevas subidas, pero tampoco apuesta por que el BCE vuelva rápidamente a la senda de bajadas.
Inflación al 3,1% en 2026, pero hacia el 2,1% en 2027
¿Por qué puede permitirse el BCE mantener los tipos sin seguir subiéndolos si la inflación ha vuelto a repuntar?
La respuesta de Bankinter está, principalmente, en la naturaleza del problema inflacionista.
Su estimación para la eurozona es de una inflación del 3,1% en 2026, claramente superior al objetivo del 2% del BCE. Para 2027, sin embargo, prevé que se modere hasta el 2,1%, prácticamente recuperando la estabilidad de precios.
Bankinter entiende que buena parte del repunte actual responde a un shock de oferta provocado por el encarecimiento de la energía. Esta distinción es fundamental.
Subir los tipos puede ser una medicina apropiada cuando la inflación se genera porque la demanda crece excesivamente. Encarecer el crédito enfría el consumo y la inversión y, con ello, reduce las presiones sobre los precios.
La medicina es bastante menos eficaz cuando el origen de la inflación es un petróleo o un gas más caros por causas geopolíticas. Una subida de tipos no produce más barriles de petróleo ni despeja el estrecho de Ormuz. Sí puede, en cambio, reducir todavía más un crecimiento económico que ya es débil.
Bankinter argumenta precisamente que la inflación actual es fundamentalmente un shock de oferta y que nuevas subidas de tipos podrían penalizar innecesariamente la actividad económica europea.
Una economía europea con poco crecimiento
La segunda pieza del puzle es el crecimiento.
Bankinter ha revisado a la baja sus expectativas para la eurozona y calcula que el PIB crecerá apenas un 0,8% en 2026, frente al 1,1% que estimaba anteriormente. Para 2027 espera una cierta recuperación, pero todavía modesta, hasta el 1,2%.
Nos encontramos, por tanto, ante una combinación incómoda para el BCE: inflación demasiado alta a corto plazo y crecimiento demasiado bajo.
Subir los tipos agresivamente para luchar contra una inflación de origen energético puede terminar dañando la economía sin resolver la causa que ha generado el aumento inicial de precios.
Bankinter considera que el gasto público en infraestructuras y defensa, especialmente en Alemania, proporcionará cierto soporte a la economía europea, pero no suficiente para hablar de un crecimiento vigoroso.
Para España las previsiones son mejores. Bankinter estima un crecimiento del 2,1% en 2026 y del 1,7% en 2027, acompañado de una inflación del 3,3% y del 2,4%, respectivamente. La economía española seguiría creciendo claramente por encima de la media de la eurozona, aunque también sufriría las consecuencias del encarecimiento energético.
El petróleo vuelve a ser determinante para el Euríbor
Y llegamos a la variable que puede hacer descarrilar las previsiones: el petróleo.
Bankinter construye su escenario sobre una progresiva normalización de la situación después de la fuerte tensión provocada por el conflicto con Irán. Considera especialmente importante la recuperación del tráfico por Ormuz y el Golfo de Omán, porque permite recomponer los inventarios y reducir las tensiones sobre la oferta energética.
Su previsión sitúa el barril de Brent en 85 dólares a finales de 2026 y 80 dólares a finales de 2027. Bajo este supuesto, las presiones inflacionistas derivadas de la energía deberían ir perdiendo intensidad y permitir al BCE evitar nuevas subidas.
Aquí está, a mi juicio, el auténtico talón de Aquiles de cualquier previsión sobre el Euríbor en estos momentos.
Podemos hacer modelos sobre inflación, crecimiento económico y política monetaria. Lo que resulta mucho más complicado es introducir en una hoja de cálculo qué ocurrirá con un conflicto geopolítico.
Si la tensión con Irán se mantiene contenida y los precios energéticos continúan normalizándose, una zona del 2,65%-2,75% para el Euríbor a finales de 2026 parece perfectamente razonable.
Si el conflicto vuelve a intensificarse, el petróleo repunta con fuerza y esa inflación energética termina contaminando al resto de precios y salarios, las previsiones tendrían que revisarse.
El propio BCE ha reconocido que la incertidumbre continúa siendo elevada y que el impacto inflacionista del shock energético todavía debe vigilarse. Además, insiste en que tomará sus decisiones reunión a reunión y en función de los datos, sin comprometerse de antemano con una senda concreta de tipos.
¿Qué significa la previsión de Bankinter para los hipotecados?
Para quien tiene una hipoteca variable, probablemente la conclusión más importante sea que Bankinter no espera que el Euríbor vuelva rápidamente hacia el 2%.
Un Euríbor del 2,65%-2,75% a finales de 2026 significa que los intereses hipotecarios seguirán siendo sensiblemente superiores a los que tuvimos durante la larga época del dinero prácticamente gratuito.
Pero tampoco estamos ante un escenario comparable al brusco endurecimiento monetario que vivimos a partir de 2022.
La previsión dibuja más bien una meseta: tipos relativamente elevados, pero bastante estables, seguida de una moderación muy lenta durante 2027.
Además, para saber si una familia pagará más o menos después de una revisión hipotecaria no basta con comprobar si el Euríbor baja respecto al mes anterior. Hay que compararlo con el Euríbor utilizado en su anterior revisión, normalmente el de doce meses antes.
Esta diferencia es crucial para entender por qué el Euríbor puede estar bajando y, al mismo tiempo, algunas cuotas hipotecarias pueden subir.
Mi previsión: estabilidad no significa ausencia de riesgo
Las previsiones no son profecías. Son escenarios construidos a partir de determinada información y de una serie de hipótesis.
La de Bankinter me parece especialmente útil porque muestra con claridad la relación entre las variables: un petróleo que se normaliza permite que la inflación baje; una inflación que baja y un crecimiento europeo débil permiten al BCE mantener los tipos; y un BCE sin nuevas subidas facilita que el Euríbor se estabilice y posteriormente descienda de forma muy gradual.
Esta es la cadena lógica detrás del 2,65%-2,75% que Bankinter pronostica para diciembre de 2026 y del 2,55%-2,65% previsto para diciembre de 2027.
Hoy considero razonable utilizar esta zona próxima al 2,7% como escenario central para finales de año.
Pero hay que diferenciar el escenario más probable del conjunto de escenarios posibles. Mientras no exista una solución suficientemente sólida al conflicto con Irán, el riesgo energético seguirá acompañando al Euríbor. Y si al acercarnos a final de año aparecen señales claras de que el conflicto se enquista, el petróleo vuelve a tensionarse y aumentan las expectativas de inflación, no podemos descartar que el Euríbor vuelva a aproximarse al 3%.
Por ahora no es el escenario central. Pero en economía financiera, tan importante como manejar una previsión es saber qué acontecimientos pueden hacer que deje de cumplirse.
Economista colegiado hace más de 25 años en el CEIB. CEO de Futur Finances. Perito financiero de Futur Legal.
Contactar con Pau A. Monserrat: monserrat@economistas.org.
Profesor de Economía Financiera (UIB) y director de Máster (UNIR). Consejero del Consejo Económico y Social de Illes Balears. Patrono de la Fundación Finsalud.
Licenciado en Economía (1997) y en Administración y Dirección de Empresas (1999) por la UIB. Máster Universitario en Asesoría Fiscal por la UNIR (2022).
Autor de libros y artículos académicos (ver en Dialnet). Entre otros, La Banca Culpable (Esfera de los Libros, 2013); capítulo Intermediarios de crédito inmobiliario, sus representantes designados y prestamistas inmobiliarios (Comentarios a la Ley Reguladora de los Contratos de Crédito Inmobiliario, Wolters Kluwer, 2019); Del dinero mercancía a las criptomonedas (Situación, tendencias y retos del sistema financiero, Aranzadi, 2022).
Pau A. Monserrat considera la economía y las finanzas no solo como una profesión, sino como una forma de entender el mundo. Su enfoque humanístico combinado con un análisis matemático le permite abordar las relaciones entre los distintos agentes económicos. Se ha mostrado activo en la promoción de la educación financiera y la intermediación hipotecaria, así como en la defensa de los derechos del consumidor en el sector financiero.

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