Una pregunta muy usual que se nos formula, en relación a los avalistas hipotecarios, es la posibilidad de quitar el aval personal de un préstamo hipotecario.

Al ser la responsabilidad que asume el avalista de una hipoteca de la misma intensidad que la que recae en los propios titulares, respondiendo con todo el patrimonio presente y futuro, es lógico que en algún momento el avalista o los hipotecados quieran eliminar la firma del aval. Entre todas las circunstancias que llevan a querer librarse de este enorme compromiso, está la separación de los titulares, momento en el cual suelen surgir problemas a la hora de decidir quién paga la hipoteca y quien se queda con la vivienda. Este conflicto se recrudece si han avalado los familiares de uno o ambos titulares.

También suele uno querer dejar de ser avalista si los hipotecados empiezan a fallar en sus pagos mensuales, evidentemente. Esta situación es muy desagradable, ya que además de crear enemistades entre familiares o amigos íntimos pone en peligro la economía del avalista, la entidad puede embargarles la nómina u otras propiedades (al contrario de lo que mucha gente cree, el aval de nómina no existe).

Otra situación que propicia el querer dejar de avalar es cuando otro familiar directo nos solicita a su vez que seamos sus avalistas o bien queremos solicitar un préstamo. El avalista  a efectos de la CIRBE o informe de riesgos del Banco de España, tiene un endeudamiento indirecto, que le dificultará pedir préstamos. Ya no hablemos si encima los titulares principales son malos pagadores, momento en el cual nuestra capacidad de financiarnos es nula. Si quieres la opinión gratuita de un experto hipotecario, te invitamos a participar en nuestro foro de hipotecas.

Formas de quitar los avalistas

A la pregunta de si es posible quitar un avalista de la hipoteca, hay que contestar que sí, pero que no dependen de nosotros sino del banco. Es la entidad financiera quien puede aceptar perder una garantía personal, aprobando una novación del préstamo hipotecario.

Otra opción sería tramitar una subrogación o cambio de banco, si una segunda entidad aceptara la operación quitando los avalistas.

En tercer lugar estaría cambiar los avalistas, es decir, que otros firmaran y los actuales dejaran de avalar, si bien también depende de la voluntad del banco. Si necesitas un equipo de abogados y economistas que te asesoren en tu negociación, te recomendamos el equipo de Futur Legal.

En los tres casos, como vemos, todo depende de que nuestro banco o un tercero admitan renunciar a la garantía personal de los avalistas o cambiarla por otra. El gran problema es que será muy complicado que accedan a ello, salvo que los titulares principales sean muy solventes, en cuyo caso probablemente el aval tampoco habría sido exigido en el momento de conceder la hipoteca. Además suele ser cuando la hipoteca no se paga bien, que los avalistas quieren dejar de serlo; y es en estos casos cuando mayor es el interés del banco en no renunciar a garantía alguna.

Dejar de ser avalista es posible, pero no dependerá de nuestra voluntad sino de la del banco. Es antes de firmar que hay que tener muy claro el riesgo que uno asume, ya que una vez llegan los problemas es demasiado tarde para arrepentirse, por desgracia.

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