El futuro de las pensiones en nuestro país no está escrito. Los economistas lo único que podemos pretender es analizar los datos económicos pasados y presentes, usar predicciones de variables a futuro (que nunca aciertan a décadas vista), y llegar a conclusiones. Falibles. Así que inicie el visitante de Futur Finances la lectura de este artículo con la mente abierta y el espíritu crítico. No pretende el economista que lo firma predecir el futuro; como mucho, exponer algunos de los futuros posibles en relación al sistema de pensiones públicas en España.

Algunos datos sobre las pensiones

Para situar en debate en perspectiva, es útil aportar primero algunos datos relevantes sobre el sistema de pensiones públicas en España.

El número de pensiones que se cobran en España es de más de 10 millones de pensiones, exactamente 10.673.654 pensiones. Desglosando el total de pensiones, resulta con datos a marzo de 2018 se computaron 9.583.617 pensiones contributivas (con una pensión media de 933,57 euros), 454.559 pensiones no contributivas y 635.478 pensiones de clases pasivas.

Hay pensionistas que cobran más de un tipo de pensión, lo que implica que el número de beneficiarios de las pensiones sea algo menor al número de pensiones en vigor. Así en febrero de 2018 hay 8.699.056 pensionistas que cobran alguna pensión contributiva. Si tenemos en cuenta que en este mismo mes teníamos 18.363.514 de afiliados a la Seguridad Social, podemos concluir que por cada pensionista contributivo hay 2,11 cotizantes en activo.

En cuanto al gasto total que representan las pensiones respecto al total de los presupuestos generales del Estado, si nos vamos al de 2017, resulta que el gasto presupuestado para las partidas siguientes (Capítulos económicos I a VIII) fue de 355.111.179,21 miles de euros (algo más de 355.111 millones de euros):

Futuro de las pensiones en España

Un indicador del futuro de las pensiones es sin duda el importe del gasto total que hay que destinar a pagar las pensiones. En 2017 se presupuestaron 136.646,72 millones de euros al pago de pensiones, lo que representa más del 39% del total de gastos. Si tenemos en cuenta el pago de intereses por la deuda púbica, de 32.171 millones de euros, el total comprometido en 2017 del que el Gobierno no puede disponer es de un 48,38%. Casi la mitad de lo presupuestado. Por si fuera poco, estamos en mínimos históricos de tipos de interés. Teniendo en cuenta un endeudamiento cercano al 100% del PIB, por cada 100 puntos básicos que suban los intereses que pagamos por la deuda pública (un 1% más de intereses), el pago de intereses anuales de la deuda pública subirá en unos 10.000 millones adicionales.

En cuanto al déficit anual de las pensiones en 2017, la diferencia entre los ingresos por cotizaciones sociales y los pagos a pensionistas, se sitúo en cerca de 18.800 millones. Y el déficit no parece que vaya a reducirse en los próximos años.

Variables que determinan el futuro de las pensiones

En un sistema de reparto como el nuestro, con los ingresos por cotizaciones sociales de los trabajadores por cuenta propia y ajena se pagan las pensiones de los jubilados del momento. No cobramos menos de la nómina para pagar nuestras pensiones futuras, cotizamos para pagar a los que ya se han jubilado. En base a la evolución previsible de las diferentes variables que determina los ingresos y gastos de la Seguridad Social, podemos vislumbrar el futuro de las pensiones públicas patrias.

Relación entre número de cotizantes y beneficiarios de pensiones. Si actualmente con un ratio del 2,11 tenemos un déficit de más de 18.000 euros, ¿qué pasaría si se cumplieran los pronósticos que alertan de que siguiendo la tendencia demográfica actual, en 2050 el ratio sería cercano a 1?

Relación entre las pensiones que se pagan y los sueldos que se cobran. Si se sale de la crisis en base a una devaluación salarial, en el mismo momento que las personas con derecho a pensiones más alta se jubilan, resulta menos base de ingresos y más de gastos. El crecimiento del PIB a priori mejora los ingresos de la Seguridad Social, siempre que la riqueza se reparta en el componente salarios. Mejorando la economía de nuestro país, además de potenciando una educación de mucha mayor calidad y capacidad de adaptación a un futuro cambiante, se mejora la sostenibilidad del sistema de pensiones. La robotización generalizada del futuro reciente generará cambios que a día de hoy los economistas no tenemos claro. Si acaba expulsando más mano de obra que la que genera, puede ser un factor negativo más para el sistema de pensiones. En el siguiente debate de expertos se analiza un futuro en el que los robots “paguen” nuestras pensiones.

Natalidad y esperanza de vida. Si cada vez nacen menos hijos y se jubila más gente con, por suerte, mayores esperanzas de vida, el equilibrio de las pensiones puede verse comprometido. La llegada de nuevos trabajadores de fuera es una de las soluciones que señalan los expertos, así como la mayor y mejor incorporación de las mujeres al mercado laboral y el aumento de la natalidad en España.

Pensiones indexadas al IPC

La última reforma del sistema de pensiones reducía el crecimiento de las pensiones al 0,25%, hasta que el sistema se equilibrara. Ello realmente implicaba una devaluación de la pensión real, como podemos ver en este documento del Banco de España, que estima una devaluación por el paso del tiempo de más de un 30%:

El futuro de las pensiones en términos reales

El futuro de las pensiones, ceteris paribus, pasa por reducir el importe real de las pensiones y alargar la edad de jubilación cuando sea posible. completado con medidas que permitan mejorar la renta disponible de los jubilados, entre las que estarían permitir que ingresaran dinero por actividades laborales determinadas. Este es uno de los futuros, hay otros según las medidas que se tomen y cómo evolucione la economía española. Lo que no aporta soluciones al sistema es legislar sin estrategia alguna y con miras al corto plazo, lo que hacen los políticos de ayer y hoy. En el momento que se escribe este artículo sobre el futuro de las pensiones, se hace público un nuevo parche oportunista del Gobierno de turno: revalorización de las pensiones según el IPC en 2018 y 2019 y retraso del calendario para llevar a los 67 años la edad mínima de jubilación. Estas medidas tomadas a cambio del apoyo a los presupuestos generales del Estado de 2018, suponen 1.700 millones, asumible ahora, pero más complicado si se fija hacia el futuro.

Pensiones privadas

En una situación tan perentoria como la actual, los ciudadanos del país estarían ocupados en invertir parte de su dinero actual para tener una jubilación más holgada. Varios son los factores que explican que este fenómeno sea extraño en España:

Un factor ideológico, que identifica la necesidad de ahorrar a largo plazo con una posición contraria a las pensiones públicas. Nada más absurdo: ahorrar es generar dinero a futuro que compense el esfuerzo que nos ha costado ganarlo hoy.

Un “sistema de pensiones privado obsoleto”, en palabras del experto de Futur Finances Luis Garcia Langa. Los planes de pensiones privados no son una buena herramienta para ahorrar a largo plazo; los fondos de inversión, que pueden sí serlo, no son herramientas sencillas para usar sin la cultura financiera adecuada.

Unos bancos españoles que no asesoran bien en materia de ahorro e inversión a sus clientes, que combinado con la baja cultura financiera del español medio, impiden una buena planificación financiera para la jubilación.

Opinión sobre el futuro de las pensiones

Como ya hemos intentado dejar claro, el futuro de las pensiones es incierto y ningún economista, por bueno que sea, lo conoce. Pero lo que sí está claro es que hace más de 20 años que los economistas alertan del problema que la pirámide de población supondría a partir de que el Baby Boom cobrara pensiones.

Habrá que reformar el sistema y cuanto más se espera, más duras son las consecuencias. La solución de pagar cada vez más impuestos para cubrir el déficit de la Seguridad Social no puede ser la única solución al problema.

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