Soy avalista de un primo que compró una casa hace unos 10 años y le hice el favor. Pero ahora quiero comprarme una casa con mi mujer y todos los bancos me ponen pegas por avalar a otro.
Como puedo hacerlo para quitarme de avalista?
Gracias…
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Salir de avalista de una hipoteca no es sencillo, pero sí puede ser posible en determinados casos, especialmente cuando el banco exigió una garantía excesiva para el riesgo real del préstamo.
Lo primero que conviene aclarar es que el banco no está obligado a quitar el aval de forma voluntaria. Normalmente solo accede si el titular mejora mucho su solvencia o aporta otra garantía. Por eso, cuando esto no ocurre, la única vía realista es analizar si el aval puede impugnarse judicialmente por ser abusivo.
Aquí entra en juego la llamada sobregarantía. Recientemente el Tribunal Supremo ha considerado abusivo un aval por suponer una sobre garantía (leer un análisis mío en Futur Legal). Es decir, si el banco ya tenía el riesgo razonablemente cubierto (por ejemplo, con una hipoteca suficiente sobre un inmueble), exigir además un aval personal y solidario puede romper el equilibrio del contrato.
En la práctica, lo que se analiza es:
- Si el importe del préstamo guarda proporción con el valor del inmueble hipotecado.
- Si la responsabilidad hipotecaria cubre de sobra capital, intereses y costas.
- Si, pese a ello, se exigió un aval personal ilimitado.
- Y si el banco no ofreció ninguna contrapartida real, como un tipo de interés más bajo, por esa garantía adicional.
Otro aspecto muy importante es tu perfil como avalista. Si avalaste a tu hermano como particular, sin relación profesional ni empresarial con la operación, actúas como consumidor, lo que refuerza la posibilidad de reclamar.
Si de ese análisis resulta que el aval no añade una función real de cobertura del riesgo, sino que simplemente traslada al avalista una carga excesiva, puede plantearse una demanda para pedir la nulidad del aval, lo que te liberaría de esa responsabilidad, aunque la hipoteca siga existiendo para tu hermano.
Mi recomendación es clara: antes de asumir que “no hay nada que hacer”, pide que un profesional revise la escritura del préstamo, la tasación y las garantías pactadas. En muchos casos, solo con ver los números se puede saber rápidamente si hay o no base para reclamar.
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