(foto-montaje de mi gran amigo y artista gráfico Ake Mora Temnerud)

Tendréis que disculparme por adentrarme en un mundo más de psiquiatras, científicos, filósofos y pensadores fumados que de economistas, pero me apetece.

Todo viene de una conversación con una familiar mía y una amiga.

Ellas, un poco mayores y alejadas del mundo virtual (entendiendo virtual como todo lo que envuelve a la información, interacción, etc que permite Internet, la web 2.0 y toda la tecnología de realidad virtual y demás que aun no ha sido creada o dada a conocer al público en general), me comentaban que la realidad virtual era una realidad falsa, no era real, en pocas palabras.

Curioso tema que me dejó con cosas por decir. Mi argumentación principal es que tanto la realidad física como la realidad virtual son verdaderas realidades, por lo tanto son “reales” ambas.

En todo caso, si queremos ser filosóficamente puristas, tenemos la misma certeza o duda de la veracidad de ambas realidades. Me refiero a la duda que nos plantea René Descartes y su metáfora del genio maligno que nos impide discernir la verdadera realidad, por ejemplo. Esta es la misma problemática que se trata en la realidad-Matrix o fuera de ella.

Evidentemente ambas realidades no tienen el mismo paradigma, pero eso no significa que sean falsas.

Por ejemplo los amigos:

Podemos tener amigos virtuales en Facebook. Podemos estar en contacto mediante sus artículos en blogs, por e-mails, vía messenger (y su posibilidad de videoconferencia), etc. En un futuro, podremos entrar en un escenario virtual y vernos, tal vez olernos y tocarnos (bueno, las amigas podrán tocarme).

Y sin haber coincidido nunca en el mismo espacio y tiempo. ¿Son estos amigos virtuales falsos?. Un rotundo no; conozco más del pensamiento y obra de alguno de mis amigos virtuales que de los físicos. Simplemente son un tipo de amigo distinto, una relación diferente.

¿Y hay trabajo virtual?
También, uno puede ser contratado sin conocer a su jefe, trabajar en su casa sin ver a sus compañeros físicamente y cambiar de trabajo sin tocar a la puerta de su nueva oficina.

Lo ideal para un servidor, evidentemente, es vivir en ambas realidades y combinarlas, ya que esta interacción es posible y, diría yo, recomendable. Sin ir más lejos, escribir en este blog me ha traído amigos virtuales que aún no han pasado al mundo físico y amigos virtuales que ya comparten ambas formas de amistad. Y amigos físicos que han pasado a engrosar la lista de amistades virtuales.

Como dijo Calderón de la Barca:

“… ¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son
.”

O Lewis Carroll en su genial libro:

“-En mi mundo cuando se corre, se cambia de lugar
explica Alicia, a lo cual la reina exclama:
¡Vuestro país es muy lento!
Aquí, como ves,
hay que correr lo más rápido posible
para permanecer en el mismo lugar”

Alicia a través del Espejo

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