Riesgos de las hipotecas inversas

Pau Monserrat, CEO de Futur Finances y profesor de Economía Financiera en la UIB ha colaborado, junto a otros profesionales, opinando sobre las hipotecas inversas, sus riesgos y complejidad, en un artículo realizado por Pepa Montero para 65ymas.com; un diario digital de referencia apolítico, informativo, divulgativo y entretenido para las personas mayores y que aporta información de alto valor en multitud de áreas. La gran banca estudia, pero no se atreve a comercializar, la hipoteca inversa.

Problemática de las hipotecas inversas

Monserrat lleva años analizando desde un punto de vista bastante crítico la hipoteca inversa. ¿Por qué? Pues porque según explica el economista de Futur Finances, la hipoteca inversa adolece de un problema básico y muy importante: que este tipo de producto está ofrecido por entidades como bancos y financieras privadas, lo cual no es muy aconsejable al estar hablando de un producto con un marcado componente social, como veremos más adelante.

Las hipotecas inversas están pensadas para aquellas personas mayores que han aportado todo su capital en su inmueble ya pagado, que quieren seguir viviendo en él para siempre pero también necesitan obtener unas rentas. A cambio de esta renta pactada con la entidad, una vez que el titular fallezca, el inmueble, o una parte de él, pasaría a ser propiedad del banco o la entidad aseguradora con la que hicieran la operación, en lugar de a sus herederos. El Banco de España en su día publicó una guía de las hipotecas inversas de recomendada lectura para los interesados en este producto hipotecario.

Bien, desgranemos un poco más la problemática de las hipotecas inversas y el porqué su casi nula aceptación en España:

  1. – Este tipo de hipotecas deberían estar gestionados por entidades en las que primasen los baremos sociales a los económicos. Para ello, Monserrat aboga por la creación de una entidad bancaria pública con el fin de gestionar este tipo de hipotecas, buscando un equilibrio entre la viabilidad de las mismas y el bienestar del cliente, que siendo éste una persona mayor, lo último que necesita en su jubilación son sobresaltos financieros.
  2. – Se trata de un préstamo hipotecario de cierta complejidad, más si cabe que el de una hipoteca normal, que ya se trae cola si no somos expertos en el tema. Teniendo en cuenta que los potenciales clientes de estas hipotecas inversas suelen tener ya una edad, peor que peor, ya que se puede complicar el total entendimiento de este crucial producto en caso de carecer de la cultura financiera adecuada.
  3. – En el caso de existir herederos, se puede abrir una gran vía de conflictos. En estos casos es importante llegar a un consenso familiar y dejarlo plasmado por escrito asesorados por un abogado experto en relaciones bancarias. Precisamente por este motivo, el de los herederos, muchas de estas operaciones de hipoteca inversa se han quedado en el tintero. Es un obstáculo más a salvar, y no pequeño precisamente.
  4. – Otra gran cuestión que debemos abordar a la hora de sospesar una hipoteca inversa, es que ésta tenga unas condiciones que realmente nos sea favorables según nuestras necesidades. Es importantísimo también asegurarse de que no existe riesgo de que, una vez firmada una hipoteca inversa, podamos perder la casa por incumplir alguna cláusula del contrato. Ya que se pacta una cantidad mensual a cambio de esta hipoteca con un saldo límite, es importante que este límite nos pille con mucho margen, nada peor podría pasar que haber consumido todo el saldo que nos otorgó la entidad bancaria o aseguradora y perder la casa al finalizar la hipoteca inversa firmada en su día. Mucho ojo con esto.
  5. – La hipoteca inversa, insiste Monserrat, sólo puede funcionar cambiando la regulación actual, reconfigurando el producto y enfatizando su carácter social sobre el económico. Por ello, Pau Monserrat aboga por entidades públicas como gestoras de estas hipotecas o en su defecto, entidades privadas previamente aprobadas con una supervisión máxima de las autoridades bancarias correspondientes.

Una vez que esta banca pública gestionase este tipo de hipotecas, al fallecer el propietario y recibir el Estado la propiedad del inmueble, éste debería destinarse a alquiler social, continúa Monserrat. Se trata de una manera de iniciar un cambio económico social que revierta en sí mismo y no en manos de la especulación.

Hasta que no se acometan este tipo de reformas, Pau A. Monserrat desaconseja la contratación de este tipo de hipotecas, salvo que la persona mayor tenga unos conocimientos financieros adecuados o goze de un verdadero asesoramiento independiente de calidad. Tampoco ve que de quedarse así, este producto funcione, tal y como lo demuestran las ínfimas cifras de contratación en España.

De todos modos, aclara Monserrat, en España existen muy pocas entidades bancarias o aseguradoras que ofrezcan hipotecas inversas. Se trata de un producto muy complejo que requiere de mucho asesoramiento al cliente. Además, muchas de estas hipotecas acaban en los juzgados impugnadas por alguno de los herederos, así que, por el momento, no es una baza que los bancos estén jugando, ya que tampoco están interesados en quedarse con inmuebles salvo que sean un chollo desde el punto de vista inmobiliario.

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