Entradas de] Pau A. Monserrat

El avalista, el hipotecante no deudor y el titular de la hipoteca sin propiedad

Si hay algo que implica unas obligaciones muy importantes y que los españoles hemos firmado sin apenas informarnos son las escrituras de préstamo hipotecario. Por ignorancia o exceso de confianza unas veces y por desidia otras, mucha gente ha acudido a la firma ante notario, de la mano de su director de toda la vida (o de la gestoría del banco), sin haberse leído ni la oferta vinculante. Intentemos explicar, de la forma más práctica posible, las diferentes figuras utilizadas por la banca para reforzar una operación hipotecaria: el avalista, el hipotecante no deudor y el titular del préstamo hipotecario que no es propietario del inmueble.

¿Qué es el dinero?

¿Qué es el dinero? una pregunta aparentemente inocente y sencilla que desmontaría a cualquier economista, por la complejidad de la respuesta y los diferentes matices que conlleva. Haremos una aproximación a su significado lo más sencilla posible, sin dejar de entrar en detalle en determinadas cuestiones sobre su propia existencia. Tengamos en cuenta que más allá de la definición de la cuenta de valor monetario, está la importancia de la tecnología financiera para la prosperidad de las civilizaciones a lo largo de la historia.

IRPH en TJUE

Para entender el proceso que experimenta el IRPH en TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea) los «IRPH Stop Gipuzkoa«, la plataforma de afectados por el IRPH de Gipuzkoa, ha editado una interesante guía que compartimos como imagen, además de poder descargarte en PDF.

La figura del avalista en una hipoteca

Un avalista es aquel que voluntariamente garantiza el pago de un préstamo, o lo que es lo mismo asume la responsabilidad del pago si el titular no hace frente a su deuda. Ello supone un riesgo del que el avalista debe ser consciente cuando firma el aval. Un aval es una garantía adicional de pago que exige el banco cuando a su juicio el tomador de un crédito tiene mayor riesgo de no poder hacer frente a los pagos, que lo que el banco está dispuesto a aceptar. Es frecuente que el banco solicite avalista cuando el préstamo excede el 80% de la tasación, o si los ingresos del solicitante en relación con el importe del préstamo, son a juicio del banco, insuficientes para garantizar su capacidad de pago. Desde hace unos años se ha añadido una razón mas que lleva a los bancos a la petición de avalistas: la precariedad en la continuidad del empleo, cuando los ingresos del peticionario son suficientes, pero proceden de un tipo de contrato inestable, no indefinido ni funcionario, el banco suele solicitar un avalista que garantice el cobro de los avatares profesionales que pueda experimentar el solicitante.