Firmar una hipoteca sin formación financiera previa es, probablemente, uno de los mayores errores económicos que puede cometer una familia.
Lo diré de forma muy clara: la mayoría de personas solicita una hipoteca sin tener los conocimientos mínimos necesarios para entender qué está firmando. Y eso es gravísimo, porque estamos ante el producto financiero más importante de la vida de muchos ciudadanos. No se trata solo de pedir dinero para comprar una vivienda; se trata de asumir una deuda a muy largo plazo que condicionará durante décadas nuestra capacidad de ahorro, de consumo y de inversión.
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