Las artes marciales surgieron, en su mayoría, para defenderse, no como medio de ataque. Aprovechar el cuerpo y transformarlo en una verdadera arma de combate es su finalidad principal.

Invertir y combatir tienen en común que la persona debe elegir el arte o la estrategia inversora acorde a sus habilidades, psicología y forma de ser (seleccionando el nivel de riesgo que se quiere asumir para alcanzar la victoria).

Ya hemos visto el tipo de arte marcial idóneo para el inversor dinámico, veamos a continuación los más adaptados a los inversores muy conservadores, conservadores y moderados:

Artes marciales y perfil de riesgo del inversor (II): aprovechar la fuerza del adversario

Imagen | RodrigoFavera, Flickr

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