Previsiones del euríbor al alza en el panel de Funcas
Quienes esperaban una rápida caída del euríbor durante la segunda mitad de 2026 deberán moderar sus expectativas. No estamos ante una subida espectacular de las previsiones del Euríbor, pero sí ante un cambio significativo: el descenso esperado será más lento y los tipos de interés podrían permanecer elevados durante más tiempo.
El Panel de previsiones de la economía española de Funcas de julio de 2026 sitúa el euríbor a un año en el 2,75% en diciembre de 2026 y en el 2,54% al cierre de 2027.
En el anterior informe, publicado en mayo, las previsiones eran del 2,68% y del 2,52%, respectivamente. La revisión es de solo siete puntos básicos para finales de este año y de dos puntos básicos para diciembre de 2027. Sin embargo, lo relevante no es únicamente la magnitud del cambio, sino el mensaje que transmite: la bajada del euríbor será más lenta de lo esperado.
Indice
El euríbor baja, pero las previsiones suben
A primera vista, puede parecer contradictorio hablar de previsiones al alza cuando Funcas continúa anticipando un descenso del euríbor durante los próximos trimestres.
No existe tal contradicción.
Una cosa es el nivel actual del euríbor y otra la velocidad a la que se espera que disminuya. El nuevo panel no pronostica una escalada del índice hipotecario, sino una trayectoria de bajada más gradual.
| Periodo | Previsión de mayo | Previsión de julio | Revisión |
|---|---|---|---|
| Septiembre de 2026 | 2,72% | 2,78% | +0,06 puntos |
| Diciembre de 2026 | 2,68% | 2,75% | +0,07 puntos |
| Marzo de 2027 | 2,61% | 2,66% | +0,05 puntos |
| Junio de 2027 | 2,57% | 2,62% | +0,05 puntos |
| Septiembre de 2027 | 2,53% | 2,56% | +0,03 puntos |
| Diciembre de 2027 | 2,52% | 2,54% | +0,02 puntos |
Estas cifras no representan la media anual del euríbor. Son las medias mensuales previstas para el último mes de cada trimestre. Por tanto, el 2,75% se refiere a la media esperada para diciembre de 2026.
La revisión es más intensa en los meses próximos y se reduce conforme avanza 2027. Funcas sigue esperando una moderación, pero dibuja una pendiente descendente mucho más suave.
Del bloqueo de Ormuz a una tregua frágil
Para entender el cambio de las previsiones hay que analizar la evolución del conflicto con Irán entre mayo y julio de 2026.
Cuando se elaboró el panel de mayo, la situación en Oriente Medio estaba provocando una fuerte tensión en los mercados energéticos. Las restricciones al tráfico por el estrecho de Ormuz dificultaban las exportaciones de petróleo y gas de toda la región.
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos. Cualquier alteración prolongada de esta vía marítima reduce la oferta efectiva de energía, incrementa los costes de transporte y seguros y presiona al alza los precios internacionales.
Según el informe de Funcas, el barril de Brent se situaba cerca de los 115 dólares en el momento de elaborar el panel de mayo.
La situación cambió temporalmente tras el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán. El memorando de entendimiento permitió intensificar el tráfico por el estrecho de Ormuz y facilitó las exportaciones de hidrocarburos de la región.
La reacción de los mercados fue inmediata. El Brent cayó por debajo de los 70 dólares a principios de julio.
Sin embargo, la tregua se mostró frágil. La reanudación de las hostilidades volvió a poner en duda la normalización del tráfico por el Golfo Pérsico y elevó nuevamente el precio del petróleo hasta el entorno de los 76 dólares cuando Funcas cerró su informe.
El escenario de julio era claramente mejor que el de mayo, pero estaba lejos de representar una normalización definitiva.
El conflicto afecta a la inflación
El canal que conecta el conflicto de Irán con el euríbor pasa necesariamente por la inflación.
El encarecimiento del petróleo tiene un primer efecto directo sobre los carburantes, el transporte y una parte de la producción eléctrica. Posteriormente aparecen los efectos indirectos: mayores costes logísticos, aumento del precio de los fertilizantes, encarecimiento de los alimentos e incremento de los costes industriales.
El riesgo para el Banco Central Europeo aparece cuando el shock energético deja de ser temporal y empieza a transmitirse a la inflación subyacente, los salarios y las expectativas de empresas y consumidores.
El panel de julio eleva la previsión de inflación media española para 2026 hasta el 3,2%, una décima más que en mayo. Para 2027 mantiene una inflación general del 2,3%, pero revisa una décima al alza la inflación subyacente, que pasa del 2,4% al 2,5%.
Esta última revisión es especialmente relevante.
El precio del petróleo puede subir y bajar con rapidez. La inflación de los servicios, los salarios y los costes internos es bastante más persistente. Una inflación subyacente más elevada en 2027 indica que una parte de las tensiones podría permanecer en la economía incluso después de moderarse los precios energéticos.
El BCE subió los tipos y ahora espera
En su reunión de junio, el Banco Central Europeo elevó sus principales tipos de interés en 25 puntos básicos. La facilidad de depósito pasó del 2% al 2,25%.
La decisión estaba en línea con lo anticipado por el panel de mayo y respondía al repunte de la inflación y al riesgo de que las expectativas inflacionistas se desanclaran.
La diferencia entre las previsiones de mayo y julio aparece en lo que puede ocurrir después.
En mayo, Funcas esperaba que la facilidad de depósito se mantuviera en el 2,25% durante buena parte de 2027 y bajara al 2% en el último trimestre de ese año.
En julio, esa reducción desaparece. El nuevo panel mantiene la facilidad de depósito en el 2,25% durante todo el horizonte de previsión, incluido diciembre de 2027.
El escenario central ya no es el de nuevas subidas inmediatas, sino el de una pausa prolongada. El BCE podría mantener los tipos sin cambios mientras evalúa la evolución de la energía, la inflación subyacente y las expectativas.
Una pausa, sin embargo, no significa que las bajadas estén cerca.

Por qué el euríbor seguirá por encima del tipo del BCE
El euríbor no es un tipo fijado directamente por el Banco Central Europeo. Es un índice del mercado monetario que refleja el coste al que las entidades financieras pueden obtener financiación en euros sin garantías.
El euríbor a doce meses incorpora las expectativas sobre la evolución futura de los tipos oficiales. Si el mercado espera que el BCE mantenga la facilidad de depósito en el 2,25% durante un periodo prolongado, el euríbor difícilmente caerá de forma rápida hacia el 2%.
A ello se añade una prima por plazo, liquidez y riesgo bancario. Por esta razón, el euríbor puede mantenerse por encima de la facilidad de depósito incluso cuando los mercados no esperan nuevas subidas inmediatas.
Esta es precisamente la fotografía que dibuja Funcas: un BCE en pausa, pero todavía sin margen suficiente para reducir significativamente los tipos mientras la inflación continúe por encima del objetivo del 2%.
¿Qué implica para las hipotecas?
Para una familia con una hipoteca variable, la revisión de Funcas no supone necesariamente que las cuotas vayan a subir de forma acusada. En términos generales, el escenario sigue siendo de moderación del euríbor.
Lo que cambia es la velocidad de la mejora.
Las revisiones hipotecarias podrían reflejar descensos más limitados de los inicialmente esperados. En algunos casos, especialmente cuando la comparación se realice con meses en los que el euríbor ya estaba cerca del 2,5% o del 2,7%, el ahorro en la cuota puede ser reducido.
No parece prudente contratar una hipoteca variable suponiendo que el euríbor regresará rápidamente a niveles cercanos al 2%. Esa posibilidad existe, pero ya no constituye el escenario central del panel.
Mi previsión para el euríbor
El escenario central sigue siendo de moderación, pero no de desplome.
Mientras el conflicto no se intensifique de forma permanente, el euríbor podría moverse durante los próximos trimestres dentro de una franja aproximada del 2,5% al 2,8%. La bajada sería gradual y estaría sometida a episodios de volatilidad.
Una paz estable, la reapertura completa del estrecho de Ormuz y la normalización del precio del petróleo permitirían que el BCE empezara a plantearse reducciones de tipos durante 2027.
Por el contrario, una nueva escalada militar o la transmisión del encarecimiento energético a los salarios, los servicios y la inflación subyacente podrían obligar al BCE a mantener los tipos en el 2,25% durante más tiempo.
Incluso podría reaparecer el debate sobre alguna subida adicional si se produjera un nuevo desanclaje de las expectativas de inflación.
La principal conclusión del informe de julio no es que el euríbor vaya a subir mucho más. Es otra:
Los tipos de interés podrían tardar bastante más de lo esperado en bajar.
Fuente principal: Panel de previsiones de la economía española de Funcas, julio de 2026.
Economista colegiado hace más de 25 años en el CEIB. CEO de Futur Finances. Perito financiero de Futur Legal.
Contactar con Pau A. Monserrat: monserrat@economistas.org.
Profesor de Economía Financiera (UIB) y director de Máster (UNIR). Consejero del Consejo Económico y Social de Illes Balears. Patrono de la Fundación Finsalud.
Licenciado en Economía (1997) y en Administración y Dirección de Empresas (1999) por la UIB. Máster Universitario en Asesoría Fiscal por la UNIR (2022).
Autor de libros y artículos académicos (ver en Dialnet). Entre otros, La Banca Culpable (Esfera de los Libros, 2013); capítulo Intermediarios de crédito inmobiliario, sus representantes designados y prestamistas inmobiliarios (Comentarios a la Ley Reguladora de los Contratos de Crédito Inmobiliario, Wolters Kluwer, 2019); Del dinero mercancía a las criptomonedas (Situación, tendencias y retos del sistema financiero, Aranzadi, 2022).
Pau A. Monserrat considera la economía y las finanzas no solo como una profesión, sino como una forma de entender el mundo. Su enfoque humanístico combinado con un análisis matemático le permite abordar las relaciones entre los distintos agentes económicos. Se ha mostrado activo en la promoción de la educación financiera y la intermediación hipotecaria, así como en la defensa de los derechos del consumidor en el sector financiero.

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