Origen del tipo de interés

El libro ‘Money Changes Everything. How finance made civilizations possible‘ del profesor William N. Goetzmann analiza, entre otras cuestiones relacionadas con la tecnología financiera, el origen del tipo de interés.

Todos tratamos de forma habitual con los tipos de interés, mayoritariamente los intereses compuestos que nos cobran los bancos por los préstamos hipotecario y personales o la rentabilidad que podemos obtener, por ejemplo, de los fondos de inversión. La pregunta es, sin embargo ¿sabemos qué es el tipo de interés?

¿Qué es el tipo de interés?

Podemos ver el tipo de interés como el precio del tiempo. Nos permite mover el dinero (ganado gastando tiempo de nuestra vida) hacia el futuro y hacia el pasado, como si de una maquina del tiempo monetario estuviéramos hablando.

El tipo de interés equilibra la oferta y la demanda de dinero en diferentes momentos de tiempo. Así un ofertante de dinero, por ejemplo un banco (o sus depositantes de forma indirecta), concede una hipoteca a un demandante de dinero (un consumidor que quiere comprar una casa), a cambio de un tipo de interés determinado. El consumidor tiene de golpe cientos de miles de euros para comprar una casa, y el banco recibe el capital prestado y los intereses de forma periódica, normalmente cada mes.

Veamos en el siguiente vídeo, en el que participo en el programa de IB3 ‘Els Dematins’, el extraño fenómeno de los tipos de interés negativos, situación que en su día analicé en El País:

Origen de la palabra interés

Los Sumerios utilizaban la palabra mash como interés. Mash también era la forma de denominar los terneros.

Tokos era la forma de denominar los intereses en la antigua Grecia, así como a la descendencia del ganado.

El latín pecus o rebaño dio origen al vocablo pecuniario.

La idea de interés parece haber surgido de forma natural en sociedades agrícolas y ganaderas, reflejando su visión de la multiplicación natural del ganado.

Reciprocidad y tipo de interés

Las personas prestamos nuestros bienes materiales, dinero y habilidades profesionales o personales a los demás, sin necesidad de pactar condiciones en un contrato. Lo hacemos en un marco de reciprocidad, una colaboración surgida de un pacto de seguro no explícito: ayudamos a nuestra familia, amigos o vecinos a cambio de recibir, en un futuro, la misma ayuda si la necesitamos.

Cuando la relación deja de ser con personas cercanas, empiezan a surgir relaciones pactadas mediante contratos escritos. Copiando la frase de Goetzmann, el interés es un dulce que induce a los demás a prestarnos lo que necesitamos.

La invención de la deuda y del tipo de interés para incentivar los préstamos son, para Goetzmann, la innovación más significativa de la historia de las finanzas. El préstamo permite a los prestatarios usar «dinero del futuro» para cumplir con obligaciones en el presente, asumiendo el coste del tipo de interés.

El origen del tipo de interés: la ganadería y la necesidad de incentivar el préstamo, para movilizar recursos del futuro al presente.

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