Los ajustes que ha publicado el Gobierno en el BOE de este sábado, Real Decreto-ley 20/2012, no sólo atacan la capacidad de consumo de la población (como he explicado en Expansión) y, por tanto, la capacidad de generar empleo de la economía; atacan directamente a los votantes, a las clases más desfavorecidas y a las clases medias. Las clases más acaudaladas no ven comprometer en absoluto su fortuna.
Podríamos quejarnos de que el poderoso controla al Gobierno, pero de nada sirve dar la culpa a fuerzas externas. Con todas las deficiencias que tiene nuestro sistema electoral y político, permite que ejerzamos un derecho al voto por el que han luchado y muerto muchas personas. Incluso permite que un ciudadano común se haga un hueco en un determinado partido. Por tanto, si queremos quejarnos, tengamos memoria y sepamos votar para defender nuestros intereses; la marca de los partidos no importa, ni sus caras. Importa lo que hacen. Si votamos a políticos que roban, que engañan o que no saben hacer su trabajo, y lo sabemos, nos merecemos lo que nos pase.

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Yo ya no sé si nos gobiernan los Hombres de Negro, los Hombre Grises o los Payasos de la Tele, pero sean quienes sean, a los que parece ser que nadie ha votado, espero que en España se encuentren con una oposición inteligente del pueblo.
No hace falta destruir mobiliario ni enfrentarse a las fuerzas de seguridad del Estado (a las que quitan también su paga extra de Navidad) para hacer oposición. No seamos Grecia, seamos más fuertes pero menos destructivos.
No se trata de clase obrera contra empresarios, no seamos básicos. El pequeño empresario, el autónomo (que lo soy yo) no está en contra de la clase obrera. Es clase obrera.
Es tarde y no tengo ganas de reflexionar como economista. En esta entrevista en Es Radio Mallorca he opinado durante un buen rato:
Lo que quiero es enviar un mensaje a los que pretenden mandarnos en base a empobrecernos: España y sus ciudadanos somos gente inteligente que sabremos combatir las injusticias sin necesidad de quemar las calles.
Ya es hora de que los poderosos teman al pueblo y no al revés. Y encima los que mandan deben haber perdido los manuales de economía o se leen los de algún enajenado.
La economía va por una autopista al Infierno. Paremos el vehículo antes de que lleguemos a éste.
Ayer el actual Presidente del Gobierno anunció en el Congreso de los Diputados unas medidas de ajuste para la economía española, claramente impuestas desde Bruselas a cambio del rescate financiero.
Son unas medidas que se supone tratan de aumentar los ingresos del Estado (vía incremento del IVA y otros impuestos menores) y reducir los gastos (reducción del presupuesto de partidos políticos, sindicatos y patronales, del subsidio de desempleo a partir del sexto mes o eliminación virtual de la paga extra de Navidad de los trabajadores públicos).
El IVA reducido pasa el 8 al 10%, el general del 18 al 21% y el superreducido sigue en el 4%. En el caso de la compra de vivienda de obra nueva se mantiene al 4% hasta que acabe el año, lo cual es algo inexplicable.
A los funcionarios y resto de empleados públicos se les suspende la paga extra de Navidad y se supone que se les compensará con una aportación extraordinaria a su plan de pensiones en el 2015. Es decir, que los que gocen de esta posibilidad, cobrarán su salario al jubilarse. Pagan los que nada deben, una factura que de momento no paga su principal deudor: el sistema financiero rescatado.
A los desempleados se les ataca sin compasión ni justicia, viendo los nuevos parados reducir su subsidio del 60 al 50% a partir del sexto mes. Los diputados que han aplaudido esta medida han de dimitir de inmediato: no se les paga por semejante desfachatez.
En una economía de casi pleno empleo, reducir los beneficios de los parados tiene un efecto: incentiva la búsqueda de empleo. Claro que sí; pero no es esta la situación de España. Con paro del 25% y mucho más en determinados colectivos, reducir el subsidio simplemente tiene un efecto: quitar lo poco que ingresan para comer y dormir a miles de parados. Si esta medida alegra a alguien, este alguien, en mi modesta opinión, es un sinvergüenza.
Encima se reduce lo que el empresario para a la Seguridad Social, supuestamente para incentivar la contratación. Yo creo que son pamplinas; esta medida funciona cuando la demanda de bienes y servicios es fuerte. En un momento en que la demanda es débil, lo único que supone es reducir el coste del factor trabajo. Y no beneficiará a los pequeños empresarios y emprendedores, que no van a poder contratar a nadie más en estos momentos.
En este chat podréis ver algunas respuestas a más dudas sobre los ajustes.
Beneficiará a las grandes empresas, que ya han ajustado sus plantillas con un coste de despido menor. Pero de contratar, lo dudo.
Las grandes fortunas, el movimiento especulativo de capitales, la Iglesia o los Bancos no ven empeorar su situación. ¿Quién manda en España, el pueblo que vota o estas instituciones?

 

Cuando trabajé en un banco, en esos remotos tiempos en que ni nos dejaban usar correo electrónico corporativo, recuerdo que ya se hablaba de un indicador del coste del dinero, de reciente creación y que tomó el lugar del MIBOR: el Euribor.
Al coste de financiación del propio banco, al pedir dinero a otros bancos en el mercado interbancario, se le sumaba un diferencial y éste era el “beneficio” del banco (al que restar otros costes como el de administración y demás). Por ello la mayoría de préstamos hipotecarios se referencian al Euribor + un diferencial.

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Animal misterioso donde los haya, el cuervo y su graznido no dejan impávido a nadie. Su significado simbólico es muchas veces contradictorio: clarividente y profético, pájaro de luz o tenebroso portador de la desgracia y la muerte, y en cambio un protector para otros colectivos y culturas.
Siempre asocio este animal un tanto lúgubre con el poema de Edgar Allan Poe, The Raven:

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En economía se habla del “activo libre de riesgo” cuando se quiere calibrar el riesgo de otro determinado. Seguro, aparte de la muerte, en economía no hay nada, y menos si hablamos de productos financieros de ahorro.
La deuda pública o los depósitos a plazo fijo podrían ser considerados “libres de riesgo” en algún momento. Sin embargo esta crisis financiera ha dejado bien claro al ahorrador que los Estados soberanos pueden tener problemas para pagar su deuda y que los depósitos en bancos y cajas no están lo seguros que uno creía. Incluso la propia moneda en que se valoran los ahorros puede desaparecer y devaluar el esfuerzo de una vida. Y no hablemos del pánico que inspira la simple mención de un corralito en España (que es ya lo más improbable de todo).
En El Temps de 5 de junio de 2012 se me ha pedido mi opinión, como director editorial de iAhorro.com, sobre la tendencia actual del ahorrador a priorizar los productos financieros en función de su grado de seguridad, en lugar de su rentabilidad.Para cualquier ahorrador es importante que sepa valorar adecuadamente los siguientes aspectos de un producto financiero:

  1. Su seguridad, entendida como el riesgo que tiene de hacernos perder dinero, sea por la propia naturaleza del producto (por ejemplo las acciones) o por el riesgo del emisor (cuotas participativas de la CAM, etc).
  2. Su liquidez: ¿podremos sacar el dinero en cualquier momento antes de su vencimiento? ¿tendremos que pagar alguna comisión o asumir posibles pérdidas? Los fondos garantizados, por ejemplo, nos pueden suponer pérdidas si necesitamos el dinero antes del vencimiento de la garantía.
  3. Su rentabilidad, que debe estar acorde con el riesgo y la liquidez del producto financiero. NO es lo primero que tenemos que analizar, es lo último.
Esta entrada hace referencia a la deducción por adquisición de vivienda habitual en el IRPF y su futuro. Concretamente, si los compradores de viviendas en el año 2012 y próximos años podrán desgravarse lo que paguen por comprar su residencia habitual.
Los que adquirieron su vivienda habitual en el 2010 o antes no han visto, hasta la fecha, peligrar esta deducción, pudiendo desgravarse lo pagado en efectivo y deducirse el préstamo hipotecario en su caso.

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Hoy Europa está un poco más unida que ayer. Al menos a ello se ha comprometido con el último acuerdo hecho público (ver en PDF). Se han puesto las bases para una Unión Bancaria a nivel europeo, cuyo principal supervisor sería el Banco Central Europeo.

Por otra parte, se admite que sea el MEDE quién preste el dinero directamente a los bancos españoles que lo necesiten, no computando como deuda pública del Estado Español. Buena noticia para el país, tal vez “mala” para los banqueros de las entidades que necesiten rescate, ya que Europa probablemente pondrá condiciones más duras que las que habría impuesto el Estado por su cuenta.
Ahora queda que todas estas intenciones se plasmen en detalle y se inicien los trámites reales para crear una verdadera Unión Bancaria, para seguidamente avanzar en la Unión Fiscal Europea.
En todo caso una buena noticia para los que creemos que la solución a la crisis pasa por más y mejor Europa.
Hoy se ha hablado del estudio independiente de Oliver Wyman y Roland Berger que cuantifican en hasta 62.000 millones de euros el rescate a los bancos, que queda pendiente. Si fueran estimaciones acertadas, los 100.000 millones de euros del rescate financiero serían suficientes.
Sin ánimo de ser agorero, con la experiencia que tenemos en los diferentes informes, estos 62.000 millones del escenario peor podrían quedarse cortos.
Sin embargo, lo importante es no perderse en las cifras. Muchos de los bancos españoles han hecho un trabajo nefasto en cuanto al análisis de riesgo, destinando ingentes cantidades de dinero a un sector inmobiliario que se sobrecalentó. Y el supervisor no supo o quiso poner fin a esta actividad que nos ha ayudado a caer. Estoy más que convencido de que si, en lugar de grandes programas de análisis de riesgo y equipos humanos muy formados, hubieran utilizado al Gran Maestro Cheriff, la situación no sería peor.
La pérdida real es la banca española se sitúa entre 250.000 y 270.000 millones de euros.
El vicepresidente de la Comisión Europea, el socialista Almunia, se ha permitido señalar con el dedo a los bancos nacionalizados y decir que alguno podría ser liquidado si no presenta un plan de negocios solvente y no representa un riesgo sistémico.
En esta crisis cada vez vamos batiendo récords de errores garrafales y políticos alejando del concepto de estadista. Señalar a un banco es la forma perfecta de hacerlo cerrar, sea solvente o no, ya que el miedo provoca la fuga de sus depósitos. Espero y deseo que el señor Almunia y los genios de la Comisión no lo consigan.

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