El Budismo no está en contra de la riqueza; lo importante es cómo se gana esa riqueza y qué se hace con ella.

La riqueza bien utilizada y obtenida con esfuerzo y dedicación es bienvenida para un budista. Lo que Buda ataca es el avaro:

Es como un lago de agua clara, cristalina, fresca y deliciosa, bello, rodeado de buenas tierras pero oculto en una región salvaje. Nadie bebe de él ni se baña ahí. Nadie lo aprovecha. Así son las riquezas de un avaro“.

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¿Son los budistas unos buenos inversores?

El inversor adicto al riesgo aprende y aplica técnicas de inversión arriesgadas, que a cambio de rentabilidades esperadas altas, asumen un riesgos de perder dinero elevado.

Al igual que en las artes marciales con un claro componente ofensivo como el Muay Thai o el Karate, no se trata de ser agresivo por que si, se trata de ganar golpeando, con el riesgo que ello conlleva.

Artes marciales y perfil de riesgo del inversor (I): el luchador ofensivo

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