Aprender a contratar productos de ahorro e inversión es muy importante si queremos evitar contratar deuda subordinada pensando que era un depósito a plazo fijo.

Además de conocer nuestro perfil como inversores, el grado de pérdidas que puedes y estás dispuesto a asumir, tus necesidades puntuales de liquidez o tu situación familiar y fiscal, debes analizar con calma los tres conjuntos de características de cada producto de inversión:

El riesgo, ¿contestando a preguntas cómo en qué casos puedo perder la rentabilidad pactada o el capital? o bien ¿qué pasa si quiebra el emisor del producto?

La liquidez; ¿puedo recuperar el capital antes del plazo? ¿tiene un plazo establecido de vencimiento el producto? ¿perderé capital si necesito liquidez antes de tiempo?

La rentabilidad ¿es fija o variable? ¿depende de algún acontecimiento futuro no previsible?

Leamos siempre con atención los contratos que nos presenta el banco y que no sea el empleado de turno nuestro único interprete. Comunidades de expertos independientes como la de iAhorro son fundamentales si queremos recabar segundas opiniones y no acabar enfangados en participaciones preferentes y otros productos tóxicos que se explican en mi libro ‘La banca culpable‘.

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