Un banco debería comportarse como un buen comerciante (bonus argentarius) y ofrecer productos de forma clara, objetiva, comprensible, evitando el conflicto de intereses y pensando en el mejor interés del cliente, cuidando del dinero de los demás como si fuera propio. No es un deseo, es una imposición normativa de la normativa del mercado de valores que los bancos se saltan a la torera.

En mi LinkedIn critico que la CNMV haya tenido que esperar a 2017 para enterarse de lo que pasa en muchas oficinas bancarias: no asesoran, venden, y no venden bien. En este otro artículo en Cinco Días cifro algunos de los desastres bancarios y su coste, que sobradamente acabará superando los 100.000 millones.
El Banco de España y la CNMV, como organismos supervisores del comportamiento bancario, no han funcionado. De forma algo histrónica pero lamentablemente no lejana a la realidad, han hecho el paripé. Os invito a escuchar mi aparición en el programa Ser Consumidor del pasado domingo, analizando la utilidad de los clientes misterioso de la CNMV:
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