Disculpadme por el exagerado titular, pero algunas veces hay que exagerar lo bueno que pasa en estos momentos de pesares constantes.
La cultura financiera de los españoles es, en general, muy baja. Por al sistema educativo que no valora este tipo de enseñanzas (probablemente porque al poder le conviene clientes de banco ignorantes), y por una cierta desidia o complacencia del propio ciudadano. A fin de cuentas, uno quiere pensar que no hace falta formarse en finanzas personales, dado que su “amigo” director de banco le aconseja.
Sin embargo, el director de banco no aconseja, vende productos financieros. Y si el cliente no sabe comprar, acabará perdiendo dinero y tranquilidad emocional.
Sin embargo hay gente como Emili Gené, antiguo profesor mío del Institut Ramón Llull, que intenta que este tipo de información llegue a los alumnos. Por segunda vez he podido charlar con los estudiantes y darles mi punto de vista sobre la importancia de la educación para un mundo laboral que se vuelve muy inestable y para evitar que políticos, banqueros y medios de comunicación nos engañen. Además, los alumnos ha podido escuchar qué es una tarjeta de crédito y cómo se usa, que no hay que emanciparse comprando una vivienda mediante un préstamo hipotecario a la ligera, la diferencia entre un depósito a plazo fijo y otros productos de ahorro e inversión, entre tantos temas que no se suelen explicar en sede académica.


Todos estos temas, y muchos más, los trato de forma amena en mi próximo libro, que ya sale la semana que viene: La banca culpable.
Aprovecho para dejaros dos menciones al libro en RNE Illes Balears e IB3 Ràdio:

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