Qué es el dinero

¿Qué es el dinero? una pregunta aparentemente inocente y sencilla que desmontaría a cualquier economista, por la complejidad de la respuesta y los diferentes matices que conlleva. Haremos una aproximación a su significado lo más sencilla posible, sin dejar de entrar en detalle en determinadas cuestiones sobre su propia existencia. Tengamos en cuenta que más allá de la definición de la cuenta de valor monetario, está la importancia de la tecnología financiera para la prosperidad de las civilizaciones a lo largo de la historia.

No hay una sola definición del término dinero, ya que se pueden utilizar diferentes enfoques según tratemos el tema. Todos sabemos lo que es el dinero, pero en realidad muy pocos comprenden realmente qué es en la sociedad globalizada e interconectada en que nos movemos actualmente.

Definición del dinero

Veamos una definición básica de qué es el dinero:

Dinero es cualquier cosa que los miembros de una comunidad estén dispuestos a aceptar como pago de bienes o servicios y para saldar deudas y obligaciones.

Interesante definición: dinero pueden ser monedas, billetes, oro, tarjetas telefónicas, conchas, sal o paquetes de tabaco, siempre que la comunidad lo acepte como medio de pago en contraprestación a un bien o servicio o para saldar deudas. Lo que representa al dinero, las monedas o billetes, no tienen el porqué tener valor en si mismo; lo que les da valor es que posibilitan a su poseedor intercambiarlas por bienes o servicios que necesita.

Muy en el fondo, el dinero puede entenderse como una concreción de poder. Quien tiene poder tiene la capacidad de materializarlo en dinero. Hoy en día el monopolio de la creación del dinero legal está en manos de los Estados, pero en comunidades más pequeñas se crea dinero privado (por ejemplo en una cárcel el tabaco puede funcionar como dinero). Incluso el dinero es una forma de valorar la riqueza relativa entre países, mediante los tipos de cambio entre sus monedas. Y el dinero privado, esencialmente en forma de criptomonedas, se abre paso al mismo tiempo que los usuarios lo aceptan como medio de pago.

Características básicas de un bien para funcionar como dinero

Veamos las características básicas tiene que tener un bien para poder ser usado como dinero, en base a lo escribió Aristóteles hace más de 2.400 años:

Ser algo escaso. Si un bien es demasiado abundante, no tiene sentido que una población lo use como dinero, ya que para pagar cualquier otro bien o servicio deberíamos aportar una cantidad muy elevada, si es que alguien estuviera dispuesto a cobrar con algo tan abundante. Además de escaso, su número no debe crecer de forma exponencial en el tiempo, ya que ello implica que cada unidad del bien pierde valor y hay que pagar más por lo mismo a medida que pasa el tiempo (la famosa inflación). Los Gobiernos actuales generan inflación «imprimiendo» billetes (aumentando la base monetaria), gracias al poder de sus leyes y bancos centrales. Los ciudadanos, por su parte, tratan de protegerse de la inflación con las herramientas de que disponen.

Duradero, ya que en caso contrario no se podría atesorar y perdería poder de cambio por el mero paso del tiempo.

Homogéneo. Cualquier unidad del bien utilizado como dinero debería ser idéntica. La famosa Ley de Gresham nos dice que, en caso de existir en circulación al mismo tiempo un dinero considerado «bueno» y otro «malo», el mercado expulsa a la moneda buena como medio de pago. Los agentes económicos prefieren ahorrar en dinero bueno y gastar en dinero malo, en otras palabras. Si de la misma moneda se tratara, por ejemplo el dinero en monedas acuñadas de oro con mayor y menor cantidad del metal precioso, la falta de homogeneidad provocaría que las mejores se guardaran y solo se utilizaran las de menor calidad para el tráfico económico.

Divisible. El dinero ha de poder fraccionarse, para permitir que el mercado asigne precios a los bienes y servicios de forma eficiente y completa. Si para pagar un billete de autobús hubiéramos de entregar al conductor media gallina, perjudicaríamos a la gallina y nos encontraríamos con el problema de fijar qué parte del animal sirve de medio de pago. Por eso se han utilizado en la historia bienes como la sal (de este hecho procede la palabra «salario»), que además de servir para que la comida durara más, se puede dividir sin problemas.

Fácil de transportar y almacenar. De transportar para poder comerciar con otros lugares y de almacenar para poder guardar los ahorros de forma sencilla y lo más segura posible. Como curiosidad histórica, el declive de Esparta frente a Atenas. Los espartanos, al entender que el valor de un hombre era su habilidad militar y no su riqueza, utilizaban dracmas de hierro muy pesados, que impedían el comercio exterior y evidenciaban la codicia de los que acumulaban riqueza en forma de dinero.

Difícil de falsificar. Para poder confiar en que un bien es dinero, el ciudadano debe poder distinguir el verdadero de uno falso. Por tanto, el dinero ha de ser sencillo de identificar pero muy difícil de falsificar.

Funciones

Podemos concretar que el dinero tiene las siguientes funciones:

Medio de circulación: El dinero en efectivo, las tarjetas bancarias, los cheques y demás instrumentos permiten a las personas intercambiar bienes y servicios sin prestarlos directamente unos a los otros. Yo trabajo de economista y gano un dinero que me permite ir a cenar a un restaurante y pagar con este, sin la necesidad de ofrecerle a cambio mis servicios de perito economista.

Medida de valor: El dinero permite valorar diferentes bienes, servicios, deudas y obligaciones. Podemos decir que el precio de un bien o servicio es la expresión del valor de éste en dinero. Nos dice el poeta Antonio Machado que «todo necio confunde valor y precio»: efectivamente el valor de algo depende de muchas cosas, espirituales, mentales, físicas. Su valor en dinero es su precio. Los economistas nos dedicamos a poner precio a todas las cosas; por ejemplo al cuerpo humano, para calcular la indemnización en caso de accidente o al amor para estipular determinadas condiciones en las capitulaciones matrimoniales. Hoy en día la corriente de estudio que aúna economía y psicología, se fija en los sesgos cognitivos y cómo afectan a las decisiones. Es interesante constatar que el pensar en términos de dinero acaba condicionando la forma de actuar. Recomiendo, en este sentido, «Pensar rápido, pensar despacio» de Daniel Kahneman

Acumulación: Podemos acumular riqueza guardando dinero, lo que nos permite transferir capacidad de compra y venta del presente al futuro. Por tanto, el dinero nos permite atesorar poder de intercambio para materializarlo en el momento que nos surja la necesidad.

Medio de pago: La aceptación por parte de la comunidad del dinero como medio de pago permite la compra-venta de mercancías y la prestación de servicios a crédito. Tanto los préstamos, los salarios, los impuestos o los alquileres pueden darse en una comunidad por la posibilidad que da el dinero de postergar los pagos. Trabajamos durante un mes a crédito, ya que el empresario nos paga el sueldo una vez trascurrido todo un mes trabajado.

Dinero mundial: Sin dinero, aceptado de forma mundial, la globalización sería imposible. La conversión de las diferentes divisas en otras es lo que permite intercambiar bienes y servicios entre estados y mantener deudas fuera de la nación.

El dinero permite poner precio a los bienes y servicios e intercambiarlos sin necesidad de que éstos se den de forma simultanea. Además, podemos saber nuestra riqueza relativa respecto a otros países en base al precio de intercambio de nuestra divisa (por ejemplo el euro) respecto a la divisa del otro país (dólar si nos referimos a EE.UU.). Hay dinero público y hay dinero privado, dependiendo de la amplitud de la comunidad que lo acepte.

Lo que debe quedar claro es que el dinero en si no tiene ningún valor. Mire un billete de 500 euros (si existen), acarícielo y compruebe si es auténtico. Le parezca valioso o no, tenga claro que no tiene ningún valor si un día los europeos nos levantamos y dejamos de aceptarlos como forma de intercambiar bienes y servicios y de saldar deudas. Paradójicamente, lo más materialista que uno puede imaginar, el dinero, en realidad es una convención social de las personas.

Image by VIN JD from Pixabay

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